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La distancia

Author: Azael Cruz

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Es muy común que a los que nos gusta hablar de Dios se nos acerquen amigos y familiares para pedirnos oración por alguna necesidad que esten sufriendo. Eso está muy bien, para eso estamos los hermanos en la fe y es una práctica bien vista en la Sagrada escritura y documentada desde las primitivas comunidades cristianas.

Lo que a veces parece un poco fuera de contexto es cuando se te acercan y te piden oración alegando que “Tu estás más cerca de Dios” o por que “A ti Diosito sí te escucha”.

Yo no recuerdo que Jesús haya dicho “Al que hable de mí le prometo que le escucharé primero” o algo así como “Aquél que se la pase hablando de Dios, yo le aseguro que está más cerca del Reino de los Cielos”.

Por el contrario, en Mateo 7, 21 dice: “No todo el que diga: ¡Señor, Señor! entrará en el Reino de los Cielos sino aquel que haga la voluntad de mi Padre del cielo” y así pues, el que a algunos nos guste hablar de Dios de ningún modo garantiza que seamos buenos ni que estemos como dicen, “Más cerca de Dios”.

Entre Dios y nosotros (todos nosotros) no hay distancias. El pensar que unos estamos mas cerca o más lejos de Dios es un error tan fatal como aquellos catequistas que dicen: “Vamos a ponernos en presencia de Dios”. Hablan como si a Dios lo tuviéramos guardadito en la iglesia y que en el momento en que nos persignamos aparece como el genio de la lámpara maravillosa…Yo les preguntaría a esos malos catequistas: ¿Se puede estar lejos de la presencia de Dios? Nada existe fuera de su presencia, seríamos menos que nada…

El que ora no está más cerca de Dios, solamente está más consciente de su cercanía.

Bendiciones a todos.


Una partida de ajedrez

Author: Azael Cruz

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El sueño de ser de nuevo una sola familia subyace en lo más profundo del corazón de todos los que con sinceridad deseamos ser verdaderos cristianos. Pero el sueño de ser una sola comunidad cristiana se ha vuelto para muchos utópico. La verdad es que las divisiones que ha habido entre los cristianos a través de la historia es una vergüenza para todos y sean los que fueren los motivos que nos han separado todos sabemos que el deseo de Jesús siempre ha sido el de ser un solo rebaño, con un solo pastor. Aunque digan que soy un soñador creo que se puede lograr de algún modo. Se ve imposible para el hombre pero no imposible para Dios. Además, ya es hora de que todos los males que suceden en nuestro mundo nos hagan despertar y darnos cuenta que si no nos unimos no podemos hacer frente al mundo y sus necesidades. En ocasiones (sobre todo siendo yo más joven) me vi enfrascado en acaloradas discuciones sobre algunos temas referentes a la fe y de pronto me parecía que en lugar de religión hablábamos de partidos políticos. Y se iniciaba un intercambio de descalificaciones hacia ambas partes y las citas bíblicas llovían y sabíamos que llegaríamos al mismo punto: A nada. Eso no quiere decir que no debemos defender la fe, al contrario. Lo que digo es que la vía de la discusión, de la sola palabra no arregla mucho o nada. No se trata de pelear y ver quién deja callado a quién, de sentir que se gana o no. La cuestión es más profunda y nace del corazón. Hay que dar razón de nuestra fe con nuestra vida y así no tener necesidad de usar las palabras. Dice San Padro en su carta que hay que “dar razón de nuestra fe a todo el que la pida” y no hay nada mejor que nuesto propio estilo de vivir. Cuando las palabras sean necesarias hay que hablar sobre aquello de lo que tenemos convicción y amamos de nuestra fe, y no comenzar con descalificaciones de los demás que no nos llevan a nada, por el contrario debemos hablar tanto con caridad como con firmeza. Dejé de provocar estos encuentros con mis hermanos cristianos no católicos y mejor traté de concentrarme un poco más en dar testimonio con mi vida. Aún así, de vez en cuando no falta quien me busque para “calar su preparación” y quiera iniciar conmigo una discusión (como si yo supiera mucho o como si mi opinión representara la enseñanza oficial de la Iglesia). No huyo a la plática pero busco cambiar el tinte de discusión por mejor algo así como un compartir de convicciones. En ocasiones me han tocado experiencias con hermanos que rayan en la necedad por buscar un enfrentamiento, no sé si motivados por el celo o por su ego y en esos casos en los que veo que mi interlocutor no quiere escuchar sino sólo quiere hacerse escuchar de mala manera, pues mejor me retiro con respeto y oro por ellos y por el sueño de ser de nuevo todos una sola familia. Encontré una canción que refleja el sentimiento que tengo cuando alguien busca un enfrentamiento de este tipo. La canción se llama “Partida de ajedrez” y el autor e interprete es Luis Enrique Ascoy. La comparto con ustedes.

Bendiciones