Jul
30
2009
Evangelio del 30 de julio de 2009
Author: Azael CruzEl evangelio de hoy es tomado de Mateo 13, 47-53 y lo transcribo a continuación:
47 Aquí tienen otra figura del Reino de los Cielos: una red que se ha echado al mar y que recoge peces de todas clases.
48 Cuando está llena, los pescadores la sacan a la orilla, se sientan, escogen los peces buenos, los echan en canastos y tiran los que no sirven.
49 Así pasará al final de los tiempos: vendrán los ángeles y separarán a los malos de entre los buenos
50 y los arrojarán al horno ardiente. Allí será el llorar y el rechinar de dientes.”
51 Preguntó Jesús: “¿Han entendido ustedes todas estas cosas?” Ellos le respondieron: “Sí.”
52 Entonces Jesús dijo: “Está bien: cuando un maestro en religión ha sido instruido sobre el Reino de los Cielos, se parece a un padre de familia que siempre saca de sus armarios cosas nuevas y viejas.”
53 Cuando Jesús terminó de decir estas parábolas, se fue de allí.
Tomado de la Biblia Latinoamericana
Dos cosas quiero comentar:
1.- Jesús nos recuerda la importancia de nuestra conversión a Dios, de una conversión que nos lleve a vivir una fe que nos mueva a servir y que debemos tener presente siempre nuestra muerte, nuestro juicio. Hablar del juicio es hablar de algo terrible para los hijos de la tinieblas y de algo luminoso y esperanzador para quienes son hijos de la luz. Para quienes obran el bien, hablar del juicio es hablar de la esperanza suprema, es hablar de cosechar los frutos sembrados, es el anhelo máximo. ¿Cómo te suena a ti la palabra juicio?
2.- Nos dice que el buen religioso es como un padre de familia que saca del armario cosas nuevas y viejas. En otras palabras, aquel que sigue a Cristo, que se deja impregnar el alma de Dios, es un alma que se renueva constantemente. Las experiencias antiguas se convierten en una fuente constante de descanso y regocijo para el alma, pero Dios no enmudece en nuestra vida y cada día sigue instruyéndonos. Es como la misma Sagrada Escritura, nunca podemos decir que estamos cansados de escucharla pues nos renueva constantemente. La Iglesia no se desentiende de su historia, de donde nos enseña la devoción de quienes han militado en ella desde los inicios y son ejemplo para quienes vivimos en este siglo, pero al mismo tiempo nos mueve a tener una apertura a Dios que nos renueve como Iglesia.
Ojo, que renovar no es igual a reinventar.
Bendiciones