Jun
25
2009
Una partida de ajedrez
Author: Azael Cruz


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El sueño de ser de nuevo una sola familia subyace en lo más profundo del corazón de todos los que con sinceridad deseamos ser verdaderos cristianos. Pero el sueño de ser una sola comunidad cristiana se ha vuelto para muchos utópico. La verdad es que las divisiones que ha habido entre los cristianos a través de la historia es una vergüenza para todos y sean los que fueren los motivos que nos han separado todos sabemos que el deseo de Jesús siempre ha sido el de ser un solo rebaño, con un solo pastor. Aunque digan que soy un soñador creo que se puede lograr de algún modo. Se ve imposible para el hombre pero no imposible para Dios. Además, ya es hora de que todos los males que suceden en nuestro mundo nos hagan despertar y darnos cuenta que si no nos unimos no podemos hacer frente al mundo y sus necesidades. En ocasiones (sobre todo siendo yo más joven) me vi enfrascado en acaloradas discuciones sobre algunos temas referentes a la fe y de pronto me parecía que en lugar de religión hablábamos de partidos políticos. Y se iniciaba un intercambio de descalificaciones hacia ambas partes y las citas bíblicas llovían y sabíamos que llegaríamos al mismo punto: A nada. Eso no quiere decir que no debemos defender la fe, al contrario. Lo que digo es que la vía de la discusión, de la sola palabra no arregla mucho o nada. No se trata de pelear y ver quién deja callado a quién, de sentir que se gana o no. La cuestión es más profunda y nace del corazón. Hay que dar razón de nuestra fe con nuestra vida y así no tener necesidad de usar las palabras. Dice San Padro en su carta que hay que “dar razón de nuestra fe a todo el que la pida” y no hay nada mejor que nuesto propio estilo de vivir. Cuando las palabras sean necesarias hay que hablar sobre aquello de lo que tenemos convicción y amamos de nuestra fe, y no comenzar con descalificaciones de los demás que no nos llevan a nada, por el contrario debemos hablar tanto con caridad como con firmeza. Dejé de provocar estos encuentros con mis hermanos cristianos no católicos y mejor traté de concentrarme un poco más en dar testimonio con mi vida. Aún así, de vez en cuando no falta quien me busque para “calar su preparación” y quiera iniciar conmigo una discusión (como si yo supiera mucho o como si mi opinión representara la enseñanza oficial de la Iglesia). No huyo a la plática pero busco cambiar el tinte de discusión por mejor algo así como un compartir de convicciones. En ocasiones me han tocado experiencias con hermanos que rayan en la necedad por buscar un enfrentamiento, no sé si motivados por el celo o por su ego y en esos casos en los que veo que mi interlocutor no quiere escuchar sino sólo quiere hacerse escuchar de mala manera, pues mejor me retiro con respeto y oro por ellos y por el sueño de ser de nuevo todos una sola familia. Encontré una canción que refleja el sentimiento que tengo cuando alguien busca un enfrentamiento de este tipo. La canción se llama “Partida de ajedrez” y el autor e interprete es Luis Enrique Ascoy. La comparto con ustedes.
Bendiciones
