Aug
27
2009
Recuerdos con mis hermanos capuchinos parte IV
Author: Azael CruzComo les decía en el episodio anterior, me dijeron que uno se despertaba con el toque de las campanas como a eso de las 6:00 a.m. y que teníamos solamente 15 minutos para ya estar bañados y en la capilla. Yo temía no levantarme con la dichosa campana… qué equivocado estaba.
La verdad es que esa campana ¡levantaba hasta a los muertos! ¡Apenas comenzó a sonar y uno ya estaba como gato pegado al techo solo de las uñas por tremendo susto! Bueno, creo que exageré un poco. El punto es que te metías a bañar sin cuestionarte la temperatura del agua y uno se vestía lo más rápido posible.
Los frailes no se pueden quejar de mí, ya que nunca llegué tarde a la capilla. La capilla era hermosa, austera pero hermosa. De hecho, su belleza radicaba precisamente en su sencillez.
Como pueden apreciar en la fotografía, en la pared dos cosas resaltaban: El Cristo de San Damián y el Santísimo sacramento.
El Cristo de San Damián es el Cristo de los franciscanos y tiene su historia y significado bastante interesantes; es además mi ícono religioso favorito. De hecho por eso lo tengo en el oratorio de la casa.
El sagrario que contenía a Jesús Sacramentado era de madera e iba acorde con la sencillez de todo el espacio. Las ventanas eran translúcidas y brindaban un ambiente agradable para el recogimiento y la oración.
Una vez que daban las 6:15 iniciábamos con el rezo del Oficio Divino para tener al terminar un momento de reflexión con los frailes y el ofrecimiento de las obras del día. Posteriormente pasaríamos al comedor.
Era una linda manera de comenzar el día. He tratado de imitar algo de ello pero creo que aún me falta mucha disciplina.
Bendiciones a todos.
Tags: franciscanos, franciscanos capuchinos, hermanos menores, hermanos menores capuchinos

September 12th, 2009 at 15:17
[...] con lo que narraba en la parte anterior, al terminar de orar pasábamos al comedor. Quienes me conocen saben que soy bastante quisquilloso [...]