nombre de imagen

“La moral de una iglesia no puede ser el fundamento de una ley” Estas son palabras del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard para responder a las demandas de quienes se oponen a las modificaciones que los legisladores acaban de hacer al código de Derecho Civil en donde se permiten las uniones homosexuales y se deja la puerta abierta a la adopción de infantes. Junto con estas acciones se ha anunciado la creación de un hotel gay que generaría muchos empleos y traería mucho turismo el cual eventualmente crearía un jugoso flujo de capital al Distrito Federal. Bueno, hay mucho por comentar en esto… tiene mucho que ver con las funciones de un gobierno y hasta donde son justificables sus acciones con tal de obtener un beneficio económico. Bajo la eterna cantaleta de la no discriminación y la libertad que todos tienen de pensar diferentes se permiten y no solo eso, se promueven acciones que desvirtúan y atentan directamente el fundamento de la sociedad, esa sociedad que se supone deberían estar cuidando. Es algo así como si yo como padre de familia dejara que mis hijos jugaran a la ruleta rusa por no atentar a su libertad que tienen de divertirse como mejor les parezca.

Por otro lado está el trasfondo económico. Tal parece que los legisladores del DF prefieren obtener beneficios económicos con el turismo gay a costa de las familias mexicanas que no quieren que sus hijos sean testigos de escenas “gay” que seguramente se practicaran abiertamente por las calles. ¿No se está violando el derecho de estas familias? ¿No se les está dañando su libertad? A propósito de esto, en la escuela de Derecho a mí me enseñaron que las fuentes del Derecho son tres: La ley, la costumbre y la jursiprudencia. En todas ellas (le guste o no al señor Ebrard) se refleja (o se debe reflejar) la moral del pueblo que se está regulando. ¿No es importante antes de siquiera proponer estos cambios pensar cuál es la moral del pueblo? Aunque no les parezca, la moral del pueblo de México está profundamente fundamentada en el cristianismo, moral que le ha dado al país mucha de su identidad en especial en lo que se refiere a la unidad que caracteriza a la familia mexicana. Pero con tal de obtener beneficios económicos se pasa por alto ala moral del pueblo, no de una iglesia. Es triste que esté sucediendo a nivel jurídico lo que anteriormente comentaba en este blog sobre lo rentable que podía resultar la homosexualidad. Al parecer, el capitalismo se impone y la única ley que siguen los legisladores es la Ley de la oferta y la demanda. El Sr. Ebrard dice: “La moral de una Iglesia no puede ser ley para el mundo” yo le respondo, “La ley de la oferta y la demanda de ningún modo puede ser moral para el mundo”


Share and Enjoy:
  • Print
  • Digg
  • Sphinn
  • del.icio.us
  • Facebook
  • Mixx
  • Google Bookmarks