Cuarto de casa de formación

Les platicaba en un post anterior, cómo a los 21 años tuve la inquietud de seguir la vida religiosa como franciscano y que llevé un proceso vocacional con los hermanos menores capuchinos, una de las ramas más importantes de la orden franciscana. Desgraciadamente no fui tan cuidadoso como con mis recuerdos de preparatoria y sobre mi experiencia con los capuchinos no escribí una bitácora, por lo que he olvidado muchas cosas y sobre todo nombres. La experiencia la viví en Puebla en una casa de formación y sería durante una semana (la Semana Santa). Era mi primer viaje sólo así que para mí el vivir esta experiencia era algo especial en muchos sentidos.

Cuando llegué a Puebla llamé de un teléfono que se encontraba en la central de autobuses a la casa de formación en donde estaría y pedí hablar con Fray José Luis (mi tutor vocacional) quien me dijo que llegaría en una hora aproximadamente a recogerme ahí en la central de autobuses.

Fray José Luis llegó por mí como me lo había dicho y me llevó en taxi hasta la casa de formación que se encontraba hasta el otro extremo de la ciudad. Esperaba algo que pareciera más un monasterio pero para mi sorpresa la casa por fuera se veía como una casa normal excepto por una campana que servía de timbre.

Ingresamos a la casa de formación en donde conocí a unos cuantos frailes más y algunos de los jóvenes que ya estaban en formación para ser franciscanos. Todos fueron muy amables y me preguntaban cómo había decidido estar ahí. Me mostraron lo que sería mi cuarto durante toda esa semana. La fotografía que incluí en este post es precisamente de mi cuarto. Como verán es bastante austero. Y era más austero por que ¡no me avisaron que debía llevar mi almohada y mis cobijas! así que dormiría con mucho frío los siguientes días y sin almohada.

Había un pequeño escritorio en mi cuarto y en él una lámpara en donde me había dejado un recado el joven que normalmente dormía en ese cuarto y que se encontraba de misiones. El recado decía así: “Hermano, Paz y bien. Favor de darle agua todos los días a las hermanas plantas que se encuentran en la ventana.” Desde luego, siempre regué las plantas.


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3 Responses to “Recuerdos con los hermanos capuchinos parte II”

  1. Montserrat Says:

    Azael!

    Tu post me ha traído muy buenos recuerdos. Y como no! si en esa semana santa de 1999 me fui de misión con algunos de tus amigos. No me había fijado que ya pasaron 10 años!!! Y en todo este tiempo hemos hecho demasiadas cosas!!! Algunas simples, como madurar (ajá sí!) y otras complicadas como encontrar nuestra verdadera vocación, casarnos y ser padres.

    Recuerdo que me mostraste esa foto y me platicaste un poco de tu experiencia y de ahí ¡bum! doy un gran salto al presente, en donde he tenido la enorme oportunidad de leerte.

    Cuídate mucho, besos a la familia!

  2. Azael Cruz Says:

    Gracias! igualmente. Aún tengo mucho en que actualizarte. Bendiciones

  3. Recuerdos con mis hermanos capuchinos parte III « El jardín interior Says:

    [...] platicaba en la parte II Me asignaron mi cuarto y mientras yo tendía la cama un joven que allí se formaba ya como fraile [...]

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