Sep
12
2009
Evangelio del 13 de Septiembre de 2009
Author: Azael CruzEl texto del Evangelio del 13 de septiembre de 2009, vigésimocuarto domingo del Tiempo Ordinario es tomado de San Marcos 8, 27 – 35 y lo transcribo a continuación:
27 Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?».
28 Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».
29 «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro respondió: «Tú eres el Mesías».
30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.
31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días;
32 y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.
33 Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará.
Este texto es muy profundo y se puede sacar muchísimo de él pero me limitaré a mencionar algunas cosas:
1.- ¿Quién dice la gente que soy yo?, Y ustedes ¿Quién dicen que soy yo?
Estas preguntas siguen resonando en el corazón del cristiano. Al preguntar hoy día ¿Qué dice la gente que es Jesús? nos vamos a encontrar con una gran diversidad de respuestas. Algunas de ellas serán negativas y otras si no son negativas al menos imprecisas.
Nos encontraremos con un Jesús New age, un Jesús marxista, un Jesús revolucionario y guerrillero hasta un Jesús extraterrestre. Pero la pregunta más importante es la segunda ¿Quién decimos nosotros que es Jesús?
Y la pregunta tiene una respuesta dogmática y otra respuesta práctica. Pedro toma la palabra y dice “Tú eres el Mesías” y esto hace referencia al ungido, al esperado, al libertador, el hijo del Dios vivo.
Nosotros junto con la Iglesia nos unimos a la proclamación de San Pedro, sin embargo una pregunta así, con esa respuesta conlleva necesariamente a vivir un estilo de vida que hable por sí mismo sobre nuestras convicciones acerca de la persona de Jesús.
No podemos decir que creemos en Jesús como Hijo de Dios, como Dios mismo hecho hombre… y vivir como si se tratara de un mito.
Cuando leo este pasaje no dejo de preguntarme: Con la vida que llevo ¿Quién digo yo que es Jesús?
2.- Tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres.
Jesús después de hablar de lo que tenía que padecer por nuestra salvación recibe de Pedro (De quien menos se debería esperar algo así) una invitación a rechazar aquellos sufrimientos. Jesús duramente le dice que esos pensamientos no son los de Dios, sino de los hombres.
Después de un discurso así aún hay quienes proclaman a un Jesús “sin cruz”, “sin sufrimiento”. La misión de Jesús tiene sentido precisamente en la cruz y muchas veces queremos quedarnos con el Jesús “bonito”, el filosófico, el de las máximas y los buenos consejos. Pero tácitamente rechazamos al Jesús del calvario. Hay “cristianos” que no quieren incluso escuchar del tema. Les suena a masoquismo.
Con esto también Jesús nos dice que el enemigo no es el sufrimiento sino nuestra infidelidad a la voluntad del Padre. Es mejor padecer antes que fallarle a Dios.
Nuestro mundo sigue pensando al revés: “Mejor la eutanasia, mejor abortar, mejor el suicidio”… Todo antes que sufrir. El mundo le huye al dolor y al sufrimiento más de lo que debería. No se trata de buscar el sufrimiento, se trata de aceptarlo confiando en que si Dios lo permite, es lo mejor para nuestra alma.
3.- El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
Más claro, ni el agua. Continuando en lo que Jesús decía sobre que él debía soportar sufrimientos por nuestra salvación, no nos invita, nos exige a que si queremos seguirlo debemos nosotros también tomar nuestra cruz. Y nosotros somos pura queja.
Señor, por favor permite que pueda verte tanto en la alegría como en el dolor, a aceptar la voluntad del Padre y a referir el sufrimiento a la infidelidad. Amén
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September 12th, 2009 at 16:30
es bono