Aug
3
2009
Dos niveles de silencio
Author: Azael CruzCuando leí el libro de Thomas H. Green, “A la escucha de Dios” hice míos algunos conceptos nuevos sobre la oración. Uno de ellos es que la oración se trataba primero de escuchar más que de hablar y hablar.
Claro está, que cuando queremos escuchar a alguien y entender lo que nos está diciendo es preciso el silencio. En el caso de la oración igual, solo que el concepto de silencio que se necesita aplicar aquí es más profundo aún.
Un primer silencio es el que podríamos llamr físico; comprende en escapar hasta donde sea posible del ruido cotidiano, los medios de comunicación y de transporte, las conversaciones inecesarias, etc. Este primer silencio es importante, más en el entorno urbano en el que estamos inmersos ya que deja secuelas difíciles de quitar para el segundo nivel de silencio, el necesario para la oración.
El segundo nivel de silencio está más relacionado con nuestra vida interior y en cómo lidiamos con nuestro ruido interior (nuestras ideas, preocupaciones, cargas cotidianas o de toda la vida, culpas, etc) y también de cómo lidiamos con las secuelas que deja en nuestra alma y mente el ruido externo, la excesiva carga de información recibida (voluntaria e involuntariamente) las conversaciones estériles y un cúmulo de proporciones alarmante de imágenes que nos torturan día y noche.
La batalla para conseguir un poco de silencio interior parece algo casi utópico para quienes habitamos este mundo loco pero, mientras tenga el testimonio de personas que irradian paz con sólo su mirada creo que conseguir este silencio orante es algo bastante posible si de verdad lo deseamos y estamos dispuestos a escuchar lo imperceptible al oído disperso y cómodo.
Tags: oración, silencio, Vida interior

August 4th, 2009 at 16:24
Me gustó mucho este post. Voy a buscar el libro que mencionas. Que padre ha de ser callar nuestro ruido interno para encontrar la paz.
Por cierto… debería de ser una práctica socialmente aceptada el que le pudieras decir con toda la confianza del mundo a alguien más cosas como “¿podrías callarte por favor? De verdad que hoy no tengo nada de ganas de contaminarme con la basura que te sale por la boca” o frases por el estilo. En fin, mientras eso no sea posible, procuremos alejarnos de la gente tóxica y si de plano no se puede hacerle a la Anadela, practiquemos la sabia virtud de la tolerancia.
Abrazos
M.-
August 4th, 2009 at 23:01
Gracias, y me uno a la idea de que sea aceptable socialmente eso de callar a los demás. Deberías hacer un post al respecto. =) Gracias y un abrazo a todos en tu familia.