Debo admitir que aunque mi esposa gusta de algunas series de animación japonesa yo soy un poco más reservado al respecto. Sin embargo hace un par de meses llegó hasta mí una serie que disfruté muchísimo y que me pareció bastante interesante en muchos aspectos.
Es de las pocas historias del anime que he visto (recalco que no he visto muchas) que tiene un argumento sólido, interesante y que aunque es fantasiosa no exagera con los mundos fantásticos, seres mágicos, personajes que se transforman o en peleas interminables.
La historia se centra en lo que sería una especie de anti-héroe llamado Light Yagami.
Light es un estudiante sobresaliente del último año de bachillerato, dotado de una inteligencia privilegiada y de una agudeza de pensamiento poco común. A pesar de ser un estudiante modelo y de encarnar todo lo que es “correcto” y socialmente aceptable, Light está profundamente inconforme con el mundo que lo rodea y disgustado por la corrupción y violencia que inundan las calles.
A pesar de verse bien y aparentar serenidad con los demás, su actitud de descontento con la sociedad es en ciertos puntos depresiva y oscura.
Antes de comenzar con algún pensamiento suicida provocado por el asco que le produce el mundo en que vive, Light recibe la oportunidad de cambiar las cosas… ¡Encuentra la Death Note!
¿Qué es una Death Note? Pues, como su nombre lo dice es un “Cuaderno de la muerte” que usan los shinigamis (dioses de la muerte de la cultura japonesa) para alargar su vida. Funciona de la siguiente manera: Si visualizas el rostro de una persona mientras escribes su nombre en la Death Note, la persona morirá dentro de los siguientes 40 segundos.
Para Light, poseer tal cosa significa la oportunidad de “limpiar” este mundo de la escoria que lo ensucia. La oportunidad de acabar con los asesinos seriales, los violadores y los terroristas. Este mundo lo reconocería como un dios o al menos eso piensa él en sus delirios de grandeza.
Por ello decide probar la Death Note para ver si funciona y la utiliza por primera vez con un terrorista que secuestra a los niños de una escuela. Light ve el rostro y nombre del hombre en las noticias y anota su nombre en la Death Note. Para su sorpresa, las cosas suceden tal y como dice en las instrucciones de la Death Note y el secuestrador muere de un paro cardiaco.
Es entonces que Light comienza a jugar el papel de justiciero eliminando a los criminales más famosos del mundo.
Estas repentinas muertes levantan sospechas a nivel internacional por lo que las organizaciones policiacas de diversos países deciden investigar la causa de tan misteriosas muertes para lo cual llaman a un misterioso detective considerado el mejor del mundo al cual se le conoce solamente como “L”.
L por su parte se propone descubrir y capturar a este criminal “mata criminales” al que han apodado Kira.
Entonces L y Light se enfrascan en una lucha intelectual por descubrir sus respectivas identidades y conseguir lo que cada uno considera “Justicia”.
Pero ¿Qué es lo justo? ¿Matar a los criminales? ¿Dejarlos vivir? ¿Quién puede juzgar a los criminales? ¿Quién es el criminal? ¿El que mata criminales o el que detiene al que mata criminales?
Hay otras muchas cosas que pueden llevar a la reflexión además del tema de la justicia, como por ejemplo el aspecto de Light y de L. Mientras Light encaja con todos los estereotipos de lo bueno, L luce desaliñado y con un look medio depresivo y hasta emo, aunque lo único que parece interesarle es hacer justicia y el reto intelectual que representa atrapar a Kira.
Otro punto que me llama la atención es la familia, en especial me refiero a la familia de Light. También el tema del poder y la corrupción son constantes en la serie.
La serie me gustó. La recomiendo mucho sobre todo a quienes gusten del género policiaco.



