Archive for the ‘Vida interior’ Category

Regalos recibidos en cuaresma

Author: Azael Cruz

¡Qué gran batalla estoy librando! Justo ahora con tanto por decir… Tanto por comentar… Tanto por compartir… y yo bajo el yugo del demonio de la acedia… Bueno, la única manera de vencerlo es precisamente escribiendo.

Estamos ya iniciando la semana mayor. Muchas cosas me propuse a cambiar pero Dios tenía su propio plan. Una de las cosas que más me han dolido espiritualmente es que desde hace tiempo no estoy activo en ningún grupo apostólico. Al inicio de cuaresma el Señor me regaló un grupo de amigos de oración quienes me han permitido meditar e ir mejorando en mi vida espiritual y de algún modo hacerme sentir como en un grupo apostólico dedicado a la oración.

Esto sucedió gracias a que me encontré con una aplicación para iOS llamada “Ignio” y es, sin duda alguna, la mejor aplicación católica que he encontrado. Aunque hay otras muy buenas.

Mis nuevos hermanos de oración me motivan a leer la escritura, a orar, a meditar la Palabra y de paso también oran por mí.

La interfaz es muy bella ya que debes mantener encendida con tu oración y meditación diaria un cirio cuya flama se hace más viva o se apaga según sea tu perseverancia.

Mi esposa también entró al grupo en donde puedes tener hasta 12 hermanos de oración.

Además de eso también te permite llevar un registro de cómo andas en tu vida de piedad con todo y una gráfica para que puedas autoevaluar tus avances.

Hay otra aplicación que también me ha ayudado muchísimo y aunque la he utilizado un poco menos también me ha traido muchas bendiciones. Se llama “U rosary”.

Como su nombre lo indica es otra aplicación para rezar el Santo Rosario. He probado muchísimas aplicaciones para rezar el Rosario pero ninguna como ésta. Con U Rosary me siento como si fuera miembro activo nuevamente de la Legión de María.

Además de contar con una maravillosa interfaz te permite pedir oración y orar por otros católicos que tengan esta aplicación alrededor del mundo y mantener comunicación con ellos.

Como ven, Dios se valió de una herramienta que uso demasiado (¡y que me encanta usar!) es decir, mi iPad, para traerme muchas bendiciones en esta cuaresma.

El mundo y su tecnología cambian, pero el amor de Dios y sus bendiciones permanecen.

 

El funeral más bonito

Author: Azael Cruz

Hace apenas unos días que mi abuelita se fue de este mundo a la casa paterna. Fue algo muy difícil de asimilar pues pareciera que todos creíamos que mis abuelitos eran eternos pero no.

 

Sus últimos meses fueron muy complicados. Todo comenzó con una fuerte caída que solamente dejó de manifiesto que sus piernas ya no respondían como solían hacerlo. Luego todo se fue complicando más y más.

 


De pronto su ánimo decayó, no quería comer, ni moverse, ni hablar.

 

Esto la llevó al hospital en donde no cooperaba para nada para su mejora.

 

Gracias al amor prodigado por todos sus hijos fue respondiendo poco a poco hasta que la dieron de alta y regresó a casa.

 

De pronto todo fue cambiando y ella volvió a ser ella. Volvió a bromear, a reír, a platicar y a rezar.

 

Tuvo entonces una recaída y con profunda aceptación ingresó de nuevo al hospital. En cuestión de unos días expiró en profunda paz.

 

Mi tía que tuvo oportunidad de cuidarla un día antes de morir dijo que había pasado toda la noche despierta rezando el Santo Rosario una y otra vez. Durante su último día sucedió lo mismo. Con profunda paz (no nerviosa como solía estar) estuvo rezando todo el día.

 

Mi tío que le tocó cuidarla en sus últimos momentos también mencionó que rezaba sin parar el Rosario.

 

El rezo del Santo Rosario se interrumpió solamente cuando momentos antes de morir mi abuelita hizo una pausa para preguntarle a mi tío: ¿Quién es esa mujer tan hermosa? y después, expiró.

 

Creo que la última prueba que mi abuelita tuvo que pasar era aceptar su condición y abandonarse a la voluntad divina. Lo logró y de seguro ganó su corona bien merecida.

 

El funeral fue toda una experiencia. La gente era tanta que se llenaron dos salas de las capillas. Jamás vi tantas flores. Eran cerca de 20 coronas sin contar ramos y otros arreglos. Era impresionante.

 

La misa de réquiem también fue una experiencia muy especial. La calidez de toda la familia y amigos fue palpable.

 

Algo que siempre critiqué de mi abuelita era que cuando rezábamos el Rosario en navidad al final nos ponía a besar la imagen del Niño Dios. Lo malo era que tenía cerca de 5 y a TODOS nos lo ofrecía para besarlos. ¿Qué caso tenía besar a 5 imágenes del Niño Dios? Con una imagen bastaba. Sin embargo mi abuelita lo hacía por exceso de devoción. Imagino que al encontrarse con Jesús éste la llenó de besos, muchos besos, correspondiendo al gran amor que ella le mostró en este mundo.

 

El peso de los días

Author: Azael Cruz

No cabe duda que en ocasiones la vida nos parece un tanto rutinaria.

Salimos a trabajar o a la escuela, regresamos a casa, salimos a los mismos lugares, platicamos con la misma gente y a veces hacemos alguna actividad repetitiva gran parte de nuestro día y después al día siguiente y al siguiente.

El riesgo de este vertiginoso ritmo de vida que en ocasiones impide incluso que nos detengamos a pensar un poco quienes somos y que hacemos, es que nuestra vida nos comience a parecer tediosa y aburrida.

Es la tan temida rutina que mata el amor en nosotros. Mata silenciosamente nuestro amor al trabajo, nuestro amor a nuestra pareja, nuestro amor al prójimo y hasta nuestro amor a Dios.

Es la mortal rutina que hace que la acedia reine en nuestro corazón y vaya mermando en nosotros la capacidad de hacer las cosas con amor y por amor.

La mejor cura para este terrible mal es aprender a transformar rutias en rituales.

¿Qué es un ritual? Ritual es sinónimo de ceremonia, formalidad, protocolo, celebración festejo.

Sus antónimos según el diccionario, son : informalidad, desfachatez, indiferencia, falta de interés, falta de entusiasmo…

Se trata pues, de ver con una nueva óptica las actividades que hacemos a diario por simples que parezcan y darles un sentido de formalidad, darles la importancia que convierta cada acto de nuestra vida en una celebración. Es aprender a gozar una y otra vez la oportunidad que tenemos de estar vivos.

Cosas tan simples como ofrecer nuestros primeros pensamientos a Dios cada mañana o dar efusivamente los buenos días a nuestra familia o a la gente del trabajo. Tan simples como el acto de amor de lavar los platos cada noche para aliviar el cansancio de otro, o bien el moemento de hacer oración en familia o disfrutar de un juego de mesa o de una buena película. Tan simple como reír una y otra vez con las mismas anécdotas familiares.

Ejemplos hay muchísimos. Se puede vencer a la rutina, la cual no es otra cosa que el cansancio provocado por hacer las cosas sin amor.

Luchar y vencer a este enemigo es posible sin necesidad de grandes esfuerzos. La clave es estar alerta a los pequeños detalles de la vida diaria para hacer de ellos un ritual, es decir, una celebración de amor.

El peligro de vivir adormecido

Author: Azael Cruz

Hace poco nos dejó un gran comediante muy querido en nuestro país: Capulina.

También nos dejó hace apenas unos días otra persona que ha influido muchísimo en la manera en cómo hacemos nuestras tareas diarias, gracias a su creatividad y visión: Steve Jobs.

Ambas muertes me hicieron reflexionar sobre su trayectoria y lo que sembraron y cosecharon en su camino.

Sin embargo, ninguna de estas muertes me he hecho pensar y reflexionar sobre mi propia partida de este mundo como lo he meditado el día de hoy.

Falleció una persona que aunque no era familiar directo, lo sentía parte de mi familia.

No hizo grandes inventos ni fue una celebridad, pero al asistir a su velación y caer en la cuenta de que se trata de alguien a quien conocí, con quien conviví y platiqué muchas veces, también caí en la cuenta (como cada vez que voy a un velorio) de lo efímera que es mi estancia en este mundo.

Lo más sano que le puede pasar a nuestra alma es que reflexionemos sobre la muerte, pues nos recuerda que tal vez no estamos viviendo nuestra vida con la intensidad que debemos. Nos recuerda que hemos perdido mucho tiempo y que sin importar que tan trascendentes y célebres seamos para todo el mundo, siempre seremos más importantes para nuestros seres queridos.

Cuando una persona cercana fallece nos despierta a la realidad. Nos recuerda que debemos estar alerta; que no debemos dormirnos en nuestros laureles.

Ayúdame Señor, no quiero vivir adormecido.
No quiero vivir como si no fuera a morir, ni morir como si nunca hubiera vivido.

No hay mucho que explicar

Author: Azael Cruz

Hablando de santidad, he escuchado muchos santos hablar al respecto muy atinadamente; como a San José María Escribá, La Madre Teresa de Calcuta, Santa Teresita de Lisieux, etc. Pero nunca había leído las palabras del Cardenal Newman que encontré en el libro “¿Podemos ser santos? de Frank Duff, fundador de la Legión de María.

En este libro El Cardenal Newman comenta:

“Si me pregunta que debe hacer para ser perfecto, yo le digo, primero no permanezca en la cama más del tiempo debido; dé sus primeros pensamientos a Dios; haga una visita al Santísimo Sacramento; diga el Ángelus devotamente; coma y beba para la gloria de Dios; rece bien el Santo Rosario; recójase; aleje los malos pensamientos; haga bien su meditación; examínese diariamente; acuéstese a tiempo, y será perfecto.”

Debe entenderse el término “perfecto” como sinónimo de “santo”.

Lo que dice el Cardenal Newman es muy aterrizado y cierto. Me queda claro qué hacer para vivir con santidad, pero en este mundo tan vertiginoso ¡Qué difícil se me antoja esta empresa! Desistiría si no fuera mandato expreso de Jesús que buscáramos la santidad:

Mateo 5:48
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.

Respecto a la santidad pues, no hay mucho que explicar… ¡Hay mucho que hacer!

La espiritualidad oriental

Author: Azael Cruz

Hace poco tuve la oportunidad de ver la película de Kung-fu panda 2.

La verdad, la cinta me pareció muy buena, sobre todo por que el panda ahora también hace movimientos de Tai chi (arte marcial que me gusta mucho y que solía practicar).

No tengo nada en contra de la cinta sólo que se convirtió en el punto de partida para una serie de reflexiones sobre la espiritualidad cristiana y la filosofía y espiritualidad de las religiones y culturas orientales.

La película citada gira en torno a que el personaje principal (Po) para enfrentar a sus adversarios debe primero encontrar la “paz interior” la cual alcanzaba realizando una serie de movimientos de Tai Chi con algo de meditación.

¿No te parece que suena muy sencillo encontrar la paz interior de esta manera? Si así fuera habría muchísimos más que practicaran Tai chi.

Se trata a la paz interior como algo de lo cual uno puede apropiarse con facilidad y casi con sólo desearlo.

Cuando yo comentaba que practicaba Tai chi no faltaba quien dijera: “¡Qué bueno! Eso trae mucha paz ¿verdad?” Yo les decía que por más tai chi que hiciera, si no había pagado mi recibo del teléfono no podía dormir.

La paz interior entonces es algo más profundo que realizar unos cuantos movimientos físicos. Está ligado en gran parte con la responsabilidad con nuestro entorno, es decir, hacer y cumplir con lo que nos corresponde.

Como cristianos sabemos además que la paz también la encontramos en declarar que creemos en Cristo y vivir congruentemente al respecto.

Pero bueno, a lo que iba; las filosofías y religiones orientales no dejan de fascinar al hombre occidental sobre todo en los últimos tiempos. ¿Por qué tan repentino interés?

La respuesta es simple: la espiritualidad oriental es sumamente individualista y además cómoda. Al parecer es muy latoso lidiar con la idea del pecado, de la comunidad, del cumplimiento de tantas normas y del compromiso.

Para el oriental la comunión con lo divino depende de los méritos y esfruerzo propios (pelagianismo) Para el cristiano la comunión con Dios (no con lo divino) no depende de mis esfuerzos ni mis méritos. Para el cristiano el mérito es de Cristo y por Él podemos dirigirnos al Padre.

Para nosotros esa comunicación no depende de nuestro esfuerzo sino de nuestra apertura, nuestra docilidad para hablar con Dios. Hablamos con Dios y no con una fuerza universal anónima.

La paz interior (sin intención de ofender al Kung-fu panda) no depende de la meditación ni de hacer ciertos movimientos que si bien me darán un bienestar físico temporal, distan mucho de poder darme la paz verdadera que vienen de mi fidelidad y comunión con quien me ha llamado a la vida y con quien me puedo comunicar más íntimamente que conmigo mismo.

Encontrar el camino siempre es un reto. Muchas opciones. Muchas veredas para tan pocas oportunidades de decidir.

Pero en ocasiones el reto de seguir el camino elegido (aún siendo conscientes de que es el adecuado) es más difícil que la elección.

A veces es más desafiante luchar contra nuestra naturaleza y nuestro carácter (o falta de carácter) que identificar cuál es el sendero a seguir.

Sabemos qué hacer pero ¿Cómo dar el primer paso?

Es decir; todos como cristianos sabemos lo que el amor a nuestro prójimo debe ser y sin embargo seguimos envueltos dentro de nuestro propio egoísmo. ¿Por qué tememos tanto dar ese salto y vivir el evangelio en verdad?

Tenemos la luz, sabemos el sendero pero no nos atrevemos a dar el primer paso… Declaradamente lo postergamos siempre para el día siguiente. Como si tuviéramos seguro que habrá un día siguiente.

Señor me diste libertad para seguirte. Sin esa libertad el amor no tendría sentido pues la libertad que me has dado me permite darte lo único que no tienes y te puedo entregar libremente: mi amor.

Frente al espejo

Author: Azael Cruz

A veces, (sobre todo después de muchos desvelos) es difícil enfrentar al espejo y sonreir. No nos vemos bien. No nos sentimos bien.

Y en ocasiones es difícil por que por un momento nos tenemos “cara a cara” y nos enfrentamos a nuestra propia mirada.

Hay quienes enfrentan esa mirada con frivolidad y no le prestan mucha atención, como sucede con las demás personas con las que tratan.

Pero hay quienes, aún con algo de conciencia viva, al mirarse al espejo no pueden evitar ver aquello que llevan cargando en el alma.

No es sencillo vernos a los ojos cuando sabemos que hay algo mal en nosotros. Sobre todo cuando no estamos seguros de querer cambiar aquello que sabemos está mal.

Pareciera que en nuestro baño se repite la escena del “Retrato de Dorian Gray” cuando éste contempla su rostro desfigurado e irreconicible en el retrato.

¿Quién soy?, nos preguntamos frente al espejo y por alguna razón, ni nosotros nos aguantamos la mirada con tal de no escuchar la respuesta.

Que cada vez Señor, que me encuentre frente al espejo pueda verme y encontrarte a ti en mi mirada.

Jesús nos trajo una novedad: Dios es nuestro Padre.

Lejos de la visión de juez implacable, común en la mentalidad judía de aquel tiempo, Jesús nos enseña a hablar con ternura y familiaridad con Dios.

“Abba” la expresión utilizada por Jesús es como decir “papito”.

Pues bien, este Padre amoroso que nos presenta Jesucristo sabe y quiere lo mejor para nosotros.

Yo, imperfecto, creo saber lo que es mejor para mi hijo de tan sólo dos años. Lo cierto es que también quiero lo mejor para él.

En ocasiones, en su vida sencilla como la de todo niño, mi hijo juega con cosas peligrosas o hace cosas que lo podrían perjudicar y no hace otras que podrían beneficiarlo.

Es entonces cuando yo como padre debo intervenir y guiarlo lo mejor posible.

Hay muchas cosas que por su edad aún no llega a comprender y es preciso privarlo de algo u obligarlo a algo. Entonces él llora y se enfada sin comprender el porqué se le privó de aquello que tanto le gustaba o porqué le obligo a hacer algo contra su voluntad.

En esos momentos yo no espero que mi hijo me comprenda. Sólo quiero que tenga confianza en mí.

Con Dios pienso, es algo bastante similar. El Señor, nuestro Padre amoroso, no espera que entendamos el porqué de su voluntad (eso es algo que rebasa nuestras capacidades) y sólo espera que tengamos confianza en Él, en su guía, en su mano amorosa.

¿Por qué nos aferramos?

Author: Azael Cruz

Creo que es parte de nuestra naturaleza.

Buscamos como todo ser viviente la seguridad. Por instinto hasta los organismos más primitivos para garantizar su supervivencia pasan todo el tiempo buscando un refugio para sobrevivir.

En parte está bien. Aunque a veces perdemos un poco la dimensión de las cosas mientras buscamos estar seguros.

El problema es cuando nos aferramos a nuestra “seguridad” o a nuestro “espacio de confort”.

Por aferrarnos podríamos perder muchas oportunidades de crecimiento. De hecho, estoy convencido que aferrarnos a algo es la mejor manera de privarnos de algo mejor.

Es decir; aferrarnos a nuestro estilo de vida es la mejor manera de negarnos nosotros mismos la oportunidad de cambiar y ser mejores.