Muchas cosas he aprendido en mi vida (aunque no tantas como yo quisiera) pero pocas han sido tan trascendentes como la lista que voy a mencionar a continuación y que son un don de Dios, aunque sé que se me pedirán cuentas por estos conocimientos si no llevo una vida más perfecta.
1.- Dios existe

Desde muy chico lo percibí. No es que lo sintiera… Simplemente tenía nociones de su existencia. A una edad muy temprana ya me cuestionaba mi origen y el origen no podía ser otro que el Creador. Es difícil para mí explicar todo lo que veo con la teoría el azar cósmico como piensan los cientificistas o con la idea de una fuerza anónima armoniosa que todo lo crea y sostiene como piensan los budistas… Todo me habla de un órden y de una inteligencia superior y el hecho de que naturalmente levante mis ojos al cielo buscando consuelo me dice que mi consuelo solamente puede ser Dios.
2.- Jesús existe y es Dios.
Hay muchas religiones pero ninguna tiene una visión del hombre, la vida y Dios mismo como la del cristianismo. Por eso si he de escuchar a alguien para guiar mi vida a Dios es a Jesucristo. Jesús, cuando estuvo con nosotros dijo muchas cosas y todo se cumplió. ¿Por qué entonces habría de dudar en sus palabras. Es Dios y amó a sus contemporáneos como Dios; al extremo. Jesús sigue con nosotros pues dijo que se quedaría con nosotros, que se quedaría de manera especial en la Eucaristía y si todo lo que dijo era cierto esto también debe serlo. Yo le creo y quiero amarle más cada día.
3.- Dios me ama.
No hay motivo para la tristeza. Dios me ama y en sus inefables designios me tenía pensado para que yo viniera a esta mundo. Me ama y eso me hace especial. Me ama e incluso hasta su vida dio por que yo pudiera conocerle, amarle y ser libre del mal. Me ama y no hay cosa triste en el mundo excepto rechazar ese amor con el pecado.
4.- Soy llamado a ser santo.
¡Exacto! Jesús no me invitó a ser bueno; me invitó a ser santo, como a todos los cristianos y esa debe ser mi meta máxima, llegar a la santidad y así poder encontrarme con él.
5.- Mi objetivo no es ser feliz, sino ser fiel.
Si quiero conseguir mi menta de alcanzar la santidad debo ser fiel y no ser caprichoso. La felicidad suprema vendrá con mi fidelidad.
6.- Orar más que hablar es escuchar.
Yo no puedo iniciar el diálogo; primero tengo que aprender a escuchar y por eso es tan importante el silencio dentro y fuera de mí.
7.- Con la oración no se va a ningún lado.
No voy a ningún lado por que a Dios no se le alcanza ¡Dios ya está conmigo! Así que no debo sentirme frustrado con la idea de que estoy orando mal y Dios no me oye o por que no siento a Dios… La fe no es sentir sino saber. La oración por tanto me ayuda a ser consciente de que Dios está conmigo y en mí y me ayuda a descubrir y redescubrir mi vocación (lo que Dios quiere de mí) todos los días.
8.- Jesús fundó una Iglesia y es la Iglesia Católica.
Eso lo supe después de mucha meditación y estudio. Nadie me intentó convecer de ello. La historia y el testimonio de la Iglesia me llenó de orgullo de pertenecer a esta gran familia.
9.- Nos convertimos en lo que vemos.
Ya lo dijo Jesús en las bienaventuranzas: Felices los puros de corazón, por que ellos verán a Dios. Si no quiero perderme y sentirme abandonado es mejor que cuide lo que escucho y lo que veo. Debo alimentar mi alma y mi mente de cosas buenas.
10.- Dios está por encima de cualquier pecado.
No importa lo que haga o diga. No importa cuán grave sea mi pecado. No importa incluso que dure años lejos de cumplir sus mandamientos. No importa mi reincidencia en el pecado… Dios me ama y está por encima de todo. No importa si he permanecido mucho tiempo en las tinieblas… Él me espera. Para Dios yo valgo la pena.
Espero en verdad ser congruente con estas verdades que se me han revelado.
– Bendiciones
Tags: adoración, amor, caridad, cristianos, Dios, iglesia, María, misión, oración, orar, paz, realidad, religión, santidad, santos, testimonio
Posted in Apologética, Contrastes, Televisión, Vida interior |