Archive for the ‘Recuerdos’ Category

Bellos recuerdos

Author: Azael Cruz

Bellos recuerdos

Es increíble que a estas alturas no haya escrito en este blog algo sobre la Legión de María.

La razón es que tal vez no sabía cómo abordarlo, e incluso ahora no estoy muy seguro de saber cómo pero mi experiencia dentro de la Legión de María me marcó para siempre tan profundamente que de no ser por la Legión, seguramente ahora no estaría escribiendo en este blog.


La Legión de María es un grupo apostólico que se ha extendido por muchas partes del mundo. El grupo está integrado por laicos primordialmente, que buscan “dar a luz a Jesús” en el mundo tan loco en el que vivimos.

El movimiento inició en Irlanda hace más de 75 años y ha traido muchas bendiciones a la Iglesia.

Yo conocí la Legión de María en el verano de 1995 gracias a la invitación de mi amiga Delia Lazcano.

Antes de eso yo no era precisamente un cristiano devoto de hecho, desconocía mi fe y mi pensamiento estaba moldeado en gran parte por el pensar de la época cargado de cientificismo.

Aunque yo siempre he sido católico había muchísimas dudas sobre muchos asapectos de la fe católica y del cristianismo en general.

Cuando me decidí a entrar a la Legión, me sentía moralmente obligado a resolver todas mis dudas, pues no podía hablar de algo que desconocía.

Eso me movió a estudiar apologética y esto a la vez me llevó a conocer y a amar cada vez más a Cristo.

La Legión también me inició en el camino de la oración y la meditación; y que mejor que con el rezo diario del Santo Rosario.

Por si fuera poco, la Legión de María me enseñó algo que cambió para siempre mi plan de vida cuando mi hermano en Cristo, José Ángel Moreno me dijo que TODOS estamos llamados a ser santos y que la santidad es posible y no sólo eso, sino que buscarla es una obligación como cristianos.

La Legión de María no me dio mucho; me dio TODO.

Cuando comenzamos con los preparativos para nuestra boda, tanto mi esposa como yo dejamos de servir activamente en la Legión, pero nos fuimos con el ardiente deseo de regresar algún día con nuestra vida apostólica renovados.

Para alegría de mi alma, hace un par de días gracias de nuevo a la convocatoria de Delia, nos reunimos algunos de quienes formamos parte de aquel grupo original de 1995.

Fue un gran gozo ver a todos de nuevo, muchos de ellos casados y con hijos.

¿Vendrá algo más después de esta reunión? No lo sé pero con toda mi alma lo deseo.

– Bendiciones

Iniciamos el 2011 y yo traigo el pendiente desde el año pasado compartirles un poco sobre un libro que leí hace unos 4 meses.

El libro en cuestión es el de la novela llamada “La historiadora” de Elizabeth Kostova.


Antes de iniciar con mi crítica déjenme decirles cuál es mi sentir acerca de las historias de vampiros: me parecen chocantes; no me gustan.

Menos me gustan las historias modernas de vampiros, esas que pintan al vampiro como el “galán” protagonista, las que pintan a los vampiros como los buenos o como pobres seres que sufren la inmortalidad en un mundo cambiante.

Me chocan las historias de vampiros llenas de erotismo como si fuera un elemento inseparable en las historias de vampiros.

Me disgusta también esa corriente llamada “vampirismo” en donde jóvenes privados de color (y al parecer de cerebro también) buscan reunirse en la noche y hacer todo para asemejarse a sus “héroes” nocturnos, modificando sus hábitos y aspecto rayando en lo estúpido de transformar hasta sus dientes.

Por lo que acabo de decir es difícil que un libro sobre vampiros llegue a gustarme. Sólo uno se escapaba a esa lista y era precisamente “Drácula” de Bram Stoker.

Por esto la lectura de “La historiadora” me sorprendió agradablemente. Es una novela larga pero vale la pena leerla. La compararon algunos con el “Código DaVinci” de Dan Brown. La verdad yo no le encontré el punto de comparación salvo las buenas ventas.

Mientras “El Codigo…” carece de belleza literaria, de recursos retóricos y de descripciones artísticas (y eso que habla mucho de arte) “La historiadora” llega incluso a abusar en ocasiones de todo esto haciendo a la novela casi barroca en ciertos puntos.

La novela habla principalmente del Drácula histórico; Vlad Tepes y lo mezcla un poco con el Drácula literario de Bram Stoker.

Si te gusta la historia, en especial la historia de la Europa medieval, te va a fascinar esta novela.

“La historiadora” me encantó, pues desafía los clichés de las narraciones modernas sobre vampiros para mostrarnos mucho de la historia real que rodea el tema de los vampiros desde tiempos arcanos y no nos dice que ser vampiro es “cool” sino que se atreve a volver a los orígenes de estos crueles seres legendarios que tanto fascinan nuestra imaginación.

– Bendiciones

Un día especial

Author: Azael Cruz

Hoy primero de octubre la Iglesia celebra a una amiga muy especial: Santa Teresita del niño Jesús o también conocida como Santa Teresita de Lisieux.

La considero una gran amiga por que ya tenemos una historia juntos. Gracias a sus escritos es que pude iniciarme en la literatura de los místicos y conocer más la vida monástica.

Ella también tiene un gran amigo llamado Federico Carranza quien canta en el Ministerio de Música de la comunidad Jésed y que tengo el gran honor de conocer personalmente.

Teresita inspiró a Federico a escribir una serie de cantos muy hermosos que uno puede disfrutar en su producción “Corazón de arpa” y fue éste el primer paso para conocerle mejor pues estos cantos me movieron a buscar los escritos de Teresita e indagar sobre su vida y obra.

Hoy tengo muchos rasgos en mi manera de relacionarme con Dios que he aprendido de esta gran amiga además, Teresita también me presentó a sus dos mejores amigos: Santa Teresa de Ávila y San Juan de la Cruz. De todos ellos he aprendido mucho y me queda aún más por aprender.

El mayor legado que me ha dejado Teresita es su manera de ver la vida, su modo de relacionarse con Dios en lo cotidiano y a descubrir la faz de Cristo en todas las cosas. Teresita me enseñó a contemplar las cosas más simples como una majestuosa manifestación del amor de Dios.

No había entendido lo que significaba “hacerse como niños” para entrar al Reino de Dios, hasta que experimenté su maravillosa autobiografía “Historia de un alma”.

Lo mejor de todo: dice Teresita que cuando un niño no puede subir por una escalera por más esfuerzos que hace lo único que le queda hacer es levantar los brazos hacia su Padre.  Un Padre no puede resistirse a un hijo que le extiende sus manitas. No puede evitar levantarlo en sus brazos y ayudarle a subir. Así debe ser nuestra confianza en la dependencia que tenemos del buen Dios.

¡Felicidades Teresita! Y mil, mil gracias por no dejar que la lluvia de rosas cese sobre nosotros.

Con Fray José Luis

Continuando con lo que narraba en la parte anterior, al terminar de orar pasábamos al comedor. Quienes me conocen saben que soy bastante quisquilloso con la comida, sé que estoy mal y estoy dispuesto a ir corrigiendo mis hábitos alimenticios… bueno, el punto aquí es que de seguro me encontraría con que debería comer alimentos que no serían mucho de mi agrado. Era un reto que debía superar. Para mi sorpresa lo superé bastante bien, aunque mentiría si dijera que no me costó trabajo.

Cuando terminábamos de comer seguía la hora de deportes. Los frailes nos sacaban al patio y organizaban actividades físicas y dinámicas. A veces un juego de fútbol. Al terminar llegaba la hora de limpiar toda la casa. Nos sorteaban diferentes quehaceres y debíamos dedicarnos a la tarea encomendada. A mí me tocaba muy seguido lavar la loza.

Entonces comprendí por qué los conventos siempre están impecables, ya que esta tarea de limpieza general la hacíamos dos veces al día ¡Todo se limpiaba dos veces al día!

Cuando terminábamos nos pasaban a un salón grande en donde nos daban los primeros temas de formación del día.

Las pláticas de formación seguirían hasta la hora de la comida y se reanudarían después de hacer una segunda limpieza. Después seguía la misa. Era un formato de misa especial. Platicaré de esto en el siguiente episodio de mis recuerdos con los frailes capuchinos.


Los lazos de la mesa

Author: Azael Cruz

cena

De los recuerdos más bonitos que tengo de mi familia los momentos más memorables fueron sin lugar a dudas los que se escribían en la hora de la comida o de la cena que, muy seguido iban acompañados de una larga sobremesa.

Desde chico me enseñaron que la hora de la comida y la hora de la cena eran sagradas. Era el momento de la reunión familiar diaria, de los comentarios, del ¿cómo te fue con..?, de contar el chiste que se escuchó en la oficina, de la hazaña que se logró en la escuela, de comentar esa mirada coqueta de la chica linda del colegio, de platicar de la tragedia de la vecina, de emocionarse con los objetivos alcanzados en el trabajo…

Eran pocas las oportunidades de estar juntos durante el día y a medida en que mi hermana y yo fuimos creciendo esto se hacía aún más difícil. Pero mis padres siempre cuidaron este espacio para la familia.

En la mesa no teníamos televisión, digo, eran pocos los momentos de estar juntos y ¿los vamos a desperdiciar viendo televisión?

A veces, sobre todo en fines de semana, una larga sobremesa terminaba en algún juego de mesa.

Se hablaba de todo pero procurábamos hablar lo menos posible de los demás o de las noticias o de temas que nos angustiaran, era mas bien el momento de hablar de nosotros y de enterarnos como familia quiénes somos, lo que deseamos, lo que tememos, lo que pensamos y así no convertirnos en un grupo de extraños viviendo bajo el mismo techo.

Aún siendo mayor y que a veces yo me quería escapar, mis padres siempre me exigieron que respetara esos momentos.

Hoy doy gracias por estos momentos. Gracias por que mis padres se preocuparon por cuidar esos instantes del día celosamente.

Yo sé que no en todas las familias gozan de tesoros como este. Que en ocasiones los miembros de una familia ni siquiera en estos momentos buscan estar juntos. A veces pudiendo hacerlo cada quien cena por su lado. En otras ocasiones se reúnen solamente para ver televisión.

Doy gracias por este gran regalo que mis padres me dieron y espero en mi familia poder hacer lo mismo.

Bendiciones a todos

capilla

Como les decía en el episodio anterior, me dijeron que uno se despertaba con el toque de las campanas como a eso de las 6:00 a.m. y que teníamos solamente 15 minutos para ya estar bañados y en la capilla. Yo temía no levantarme con la dichosa campana… qué equivocado estaba.

La verdad es que esa campana ¡levantaba hasta a los muertos! ¡Apenas comenzó a sonar y uno ya estaba como gato pegado al techo solo de las uñas por tremendo susto! Bueno, creo que exageré un poco. El punto es que te metías a bañar sin cuestionarte la temperatura del agua y uno se vestía lo más rápido posible.

Los frailes no se pueden quejar de mí, ya que nunca llegué tarde a la capilla. La capilla era hermosa, austera pero hermosa. De hecho, su belleza radicaba precisamente en su sencillez.

Como pueden apreciar en la fotografía, en la pared dos cosas resaltaban: El Cristo de San Damián y el Santísimo sacramento.

El Cristo de San Damián es el Cristo de los franciscanos y tiene su historia y significado bastante interesantes; es además mi ícono religioso favorito. De hecho por eso lo tengo en el oratorio de la casa.

El sagrario que contenía a Jesús Sacramentado era de madera e iba acorde con la sencillez de todo el espacio. Las ventanas eran translúcidas y brindaban un ambiente agradable para el recogimiento y la oración.

Una vez que daban las 6:15 iniciábamos con el rezo del Oficio Divino para tener al terminar un momento de reflexión con los frailes y el ofrecimiento de las obras del día. Posteriormente pasaríamos al comedor.

Era una linda manera de comenzar el día. He tratado de imitar algo de ello pero creo que aún me falta mucha disciplina.

Bendiciones a todos.

Mi homenaje a Juan Pablo II

Author: Azael Cruz

uan Pablo II

Todos fuimos alcanzados por la luz que emanaba de Juan Pablo II. Su vida, su obra, su incansable lucha, su fe, su vida, su muerte… nos sigue inspirando.

Mi esposa y yo no podemos dejar de sentirnos bendecidos por haber sido contemporáneos de este gran hombre. Por ello encomendamos a nuestro hijo desde que nació a su guía y sus oraciones junto con San Andrés, San Ignacio de Antioquía y San Miguel Arcángel.

El canto “De tu fuente” interpretado por mi amigo Andrés Degollado (miembro del Ministerio de Música de la Comunidad Jesed) me inspiró a armar este video sobre la vida y obra de nuestro amado Karol Wojtyła.

Convento capuchino

Les platicaba en la parte II Me asignaron mi cuarto y mientras yo tendía la cama un joven que allí se formaba ya como fraile me preguntó por qué quería ser religioso a lo que yo respondí: “quiero darle una esperanza al mundo” y así era como siempre lo concebí. Quería mostrarle al mundo que se podía vivir feliz renunciando a las ataduras del poder, el placer y el dinero. Por eso quería tomar los votos de pobreza, castidad y obediencia.

También le dije que (more…)

Una ventana al pasado

Author: Azael Cruz

Walkman

Cuando nos mudamos de casa o cuando nos casamos siempre llevamos un gran cargamento de cajas cuyo destino es no ser abiertas hasta muchos meses (o años) después. Así me pasó hace pocos días cuando me encontré con un viejo walkman de cassette y mi colección de audio cassettes.

Cuando cursaba la preparatoria jamás imaginé que hablaría de estos artefactos como algo retro o digno de museo antes de que yo llegara a los treinta y cinco años. La realidad es que la tecnología superó por mucho nuestras expectativas en los 90′s y estos aparatos electrónicos fueron desplazados muy pronto y hoy hablar de ellos es solamente como referencia a otros tiempos de nuestra juventud.

Los chicos de ahora no se pueden explicar cómo teníamos la paciencia de esperar a que la cinta del cassette se adelantara o regresara para escuchar una canción. Nosotros, los que pasamos los treinta, lo superamos bastante bien (¡y tampoco usábamos celular!)

Yo solía llegar a la preparatoria “a la moda” con mi walkman de cassette con audífonos de diadema… y nadie me veía como bicho raro (al menos eso creo).

Al encontrar estos cassettes vinieron a mi muchísimos recuerdos y más aún cuando encontré unos cassettes en donde cantaba solo o con amigos. Si me animo les compartiré (si tienen el valor de escuchar) algunas de esas grabaciones.

últimamente me siento medio retro… sin nostalgia, solamente retro… ¿Me estaré volviendo viejo?

Dios los guarde


Cuarto de casa de formación

Les platicaba en un post anterior, cómo a los 21 años tuve la inquietud de seguir la vida religiosa como franciscano y que llevé un proceso vocacional con los hermanos menores capuchinos, una de las ramas más importantes de la orden franciscana. Desgraciadamente no fui tan cuidadoso como con mis recuerdos de preparatoria y sobre mi experiencia con los capuchinos no escribí una bitácora, por lo que he olvidado muchas cosas y sobre todo nombres. La experiencia la viví en Puebla en una casa de formación y sería durante una semana (la Semana Santa). Era mi primer viaje sólo así que para mí el vivir esta experiencia era algo especial en muchos sentidos.

Cuando llegué a Puebla llamé de un teléfono que se encontraba en la central de autobuses a la casa de formación en donde estaría y pedí hablar con Fray José Luis (mi tutor vocacional) quien me dijo que llegaría en una hora aproximadamente a recogerme ahí en la central de autobuses.

Fray José Luis llegó por mí como me lo había dicho y me llevó en taxi hasta la casa de formación que se encontraba hasta el otro extremo de la ciudad. Esperaba algo que pareciera más un monasterio pero para mi sorpresa la casa por fuera se veía como una casa normal excepto por una campana que servía de timbre.

Ingresamos a la casa de formación en donde conocí a unos cuantos frailes más y algunos de los jóvenes que ya estaban en formación para ser franciscanos. Todos fueron muy amables y me preguntaban cómo había decidido estar ahí. Me mostraron lo que sería mi cuarto durante toda esa semana. La fotografía que incluí en este post es precisamente de mi cuarto. Como verán es bastante austero. Y era más austero por que ¡no me avisaron que debía llevar mi almohada y mis cobijas! así que dormiría con mucho frío los siguientes días y sin almohada.

Había un pequeño escritorio en mi cuarto y en él una lámpara en donde me había dejado un recado el joven que normalmente dormía en ese cuarto y que se encontraba de misiones. El recado decía así: “Hermano, Paz y bien. Favor de darle agua todos los días a las hermanas plantas que se encuentran en la ventana.” Desde luego, siempre regué las plantas.