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Casino Royale

Author: Azael Cruz

La semana pasada fuimos testigos de un hecho que nos dejó fríos.

Cuando pensamos que la situación no podía ponerse peor la catástrofe moral que hemos venido padeciendo alcanzó un nuevo nivel cobrando de tajo la vida de más de sesenta personas según datos oficiales.

Aún hay gente que ante estos hechos se toma el tiempo de detenerse y quejarse ante Dios con la única pregunta que se les viene a la mente: “¿Por qué?”

La respuesta es tan simple que hasta pena me da formular dicha pregunta. La verdad de todo esto es que los cristianos no hemos hecho nuestro trabajo como se debe.

La decadencia moral y cultural que sufrimos no es culpa del Estado únicamente. El Estado tiene desde luego gran parte de la responsabilidad pero los cristianos debemos tener la capacidad de construir un mundo mejor aún a pesar de los estados y gobiernos.

Así que no pierdo tiempo tampoco hablando de la corrupción ni de la falta de responsabilidad de los gobernantes. Hablaré solamente de lo que me corresponde a mí.

Es sencillo deslindarse de todo tipo de responsabilidad cuando suceden estas tragedias pero hay que entender que se trata de la factura que se cobra a una sociedad que entra en decadencia por la ausencia de una correcta escala de valores cívicos y familiares y en esto como comunidad que somos todos llevamos parte de responsabilidad.

Con facilidad mentimos, insultamos, engañamos, gritamos, tiramos basura, maltratamos lo ajeno y lastimamos concientemente a los demás y lo peor es que enseñamos a nuestros hijos y a los más jóvenes a ser del mismo modo. Así es como se comienza a construir una sociedad autodestructiva; desde la autodestrucción de la familia misma.

Señalar es sencillo, asumir responsabilidades es duro y requiere madurez.

Debo pensar en eso cuando reflexiono sobre mi trato con los demás.

¿Hasta dónde tendrá repercusiones mi conducta o mis omisiones?

Siempre habrá alguien observándote. ¿Qué ejemplo estás dejando al mundo de ti mismo?

¿Eres así por que te trataron mal en el pasado? ¿Eres así por que recibiste malos ejemplos?

Ok, tal vez tengas razón, pero yo te diría y me digo a mi mismo: ¿No crees que ya eres lo suficientemente mayor como para decidir hacer lo correcto a pesar de tu pasado?

Oremos por nuestros gobernantes.
Oremos por la conversión de quienes siembran elterror.
Oremos por la paz. Vivamos la paz.
Oremos por nosotros mismos.

Dentro de este ambiente de constante violencia que se respira en las calles lo que más me asusta es la triste consecuencia que esto está dejando en nuestra juventud.

Escucho con alarma comentarios cada vez más frecuentes de jóvenes y niños que quieren o ven como una mejor opción unirse al crimen organizado.

Los espejismos materiales que les presenta este mundo hedonista los cautiva y aunado a la “facilidad” con las que el crimen organizado promete todos los placeres posibles no es de extrañarse que nuestra juventud comience a ver esto como una posibilidad.

Además, el Estado no parece poder detener al crimen organizado haciendo ver que no vivimos en un Estado de Derercho sino en una anarquía disfrazada. Los jóvenes comienzan a ver a los sicarios como una especie de Robin Hood.

Por otro lado, el Estado parece no poder solucionar problemas clave como el desempleo o el detener la corrupción laboral cuestión que para muchos hace muy atractivo la opción de los criminales que no dudan en aprovechar la ocasión para sumar a sus filas jóvenes que terminarán siendo carne de cañón.

Aún sabiendo esto muchos jóvenes prefieren ello a las carencias que trae el “ser honestos”. He escuchado que prefieren morir jóvenes y violentamente pero pasarsela bien mientras llega la muerte.

Esto es tristemente alarmante.

Pero esto ha sucedido por que hemos sacado a Dios de la ecuación y así el resultado nunca será el correcto.

Sin Dios en las familias, en la escuela, en la moral de los supuestos “valores universales”, en la política y en las leyes es imposible que salgamos avantes.

Mostremos a nuestros jóvenes lo que es vivir con valores cristianos. Mostremos lo hermoso que es vivir en comunión con Dios.

Partricipemos activamente con nuestra comunidad y oremos por nuestros gobernantes para que opten y luchen por lo mejor.

Hay ambientes que ciertamente no suenan para nada a algo cristiano.

Si hablamos de política o de derecho difícilmente encontramos espacio para el cristianismo.

Si algún cristiano trata de incursionar en estos campos sufrirá de perpetua persecución.

Los culpables de que el cristianismo haya sido expulsado de estos ámbitos somos primero que nada nosotros.

Hemos permitido que Cristo haya sido expulsado de la política y la justicia social sucumbiendo bajo los argumentos de un mal entendido Estado laico con lo cual solamente hemos permitido toda clase de inmoralidad en nuestras leyes y en nuestra sociedad.

Lo más triste es que ni siquiera luchamos por hacer presencia en estos ambientes y hemos dejado que se nos maneje con un declarado y agresivo paganismo muy contrario a los valores cristianos.

La Política y el Derecho no deben ser ajenos a nuestro vivir como cristianos. Justamente el domingo pasado en misa pensaba en esto durante la lectura del libro de Isaías en el capítulo 56 en donde dice textualmente “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia”.

Si como sociedad nos comprometemos a vivir estos valores y a denunciar todo abuso contra la dignidad de los seres humanos y la familia podremos frenar esta terrible tendencia.

En el estado actual de las cosas incursionar en estos ámbitos de la Política y el Derecho es prácticamente arriesgarse a ser mártir.

¡Cómo necesitamos de mártires!

Últimamente nuestro Estado (Nuevo León) se ha visto abatido por una serie de hechos violentos que nos han sacudido a todos a tal punto que antes de salir a la calle lo pensamos más de dos veces sin importar cuál sea nuestro destino.

En ocasiones nos sentimos inseguros incluso en nuestros hogares.

A todos ya nos ha tocado algún incidente o estar verdaderamente cerca de alguno, ya sea una balacera, un lanzamiento de granada, un bloqueo, un asesinato o algún evento de histeria colectiva.

Además de estar aterrorizados y paralizados nos encontramos indignados con nuestras autoridades.

Todo esto vino a mi mente justo el pasado domingo cuando en la celebración de la misa leímos el segundo capítulo de la primera carta de San Pablo a Timoteo en donde dice textualmente “Te ruego hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, suplicas y acciones de gracias por todos los hombres, y en particular, por los jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, entregada a Dios y respetable en todo sentido.”

Después de leer esto no pude evitar pensar en las repetidas ocasiones en que critico sin reparo las acciones u omisiones de quienes nos gobiernan. Claro que lo más sencillo del mundo es criticar a nuestros gobernantes pero en veredad ¿Cuántas veces oro por ellos? La carga que tienen que llevar es grande y aunque muchas de sus acciones pueden parecerme censurables necesitan ciertamente de nuestras oraciones ahora más que nunca.

Tampoco pude evitar pensar en Santo Tomás Moro quien a pesar de no estar de acuerdo con la manera de obrar o de pensar de el rey Enrique VIII siempre oraba por él y no andaba criticándolo.
Yo tan acostumbrado a criticar a las autoridades ahora debo morderme la lengua y en lugar de ello orar en silencio.

Hoy por mañana como raras veces leí el periódico. Me topé entonces con la opinión de Juan Villoro que si les soy sincero jamás lo había leído.

El tema del artículo era referente a las declaraciones, dimes y diretes, demandas y contrademandas entre Marcelo Ebrard y el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez a causa de la polémica desatada en relación de las adopciones por parte de las personas que sufren de homosexualidad.

Después de leerla no pude evitar las ganas de escribir al señor Villoro un correo electrónico con mi opinión al respecto. Antes de compartirles lo que escribí al señor Villoro voy a reproducir su columna que hoy lleva el título de “Maíz y exorcismo”:

“De Moisés a Harry Potter, pasando por Superman, la cultura registra hijos adoptivos de éxito.

El tema ha vuelto a las revueltas aguas mexicanas, enfrentando a la Iglesia y al gobierno del Distrito Federal. No se debate la posibilidad de adoptar, sino que lo hagan personas del mismo sexo.

En todo asunto novedoso las discusiones deben ser bienvenidas. Muchas veces, los mejores argumentos contra una norma surgen de quienes parecían predispuestos a aceptarla.

El filósofo Fernando Savater, a quien nadie puede regatearle méritos de posturas liberales ante el aborto, la libertad sexual o las drogas, considera que la adopción por personas del mismo sexo cancela la doble filiación en que se basa el acervo simbólico de los individuos. Al suprimir a la madre o al padre se violenta ese derecho. Según Savater, la civilización que preconiza la reproducción responsable no puede planear huérfanos.

Personas muy cercanas a Savater en materia política, como Álvaro Pombo y Mario Vargas Llosa, discrepan de él en este punto. ¿Qué sucede cuando se pasa de la discusión a la formulación de leyes? Cuestionado al respecto por la revista Zero, Savater respondió: “¿Qué luego las leyes lo van a asumir?, pues yo me plegaré, pero si me preguntas si me parece una inmoralidad, te diré que sí”.

El filósofo razona sus posturas y estimula la reflexión; al mismo tiempo, acata una ley general que repudia como individuo. La convivencia civilizada depende de este gesto.

Tal vez el asunto no debería preocuparnos tanto. Como ha señalado Germán Dehesa, en México los trámites de adopción tardan tanto, que cuando el niño llega a su nueva casa ya es mayor de edad.

Por desgracia, el Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, y el vocero de la arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, cedieron a las descalificaciones que desde hace tiempo dominan la política nacional.

En su más reciente incursión en el género de la invectiva agrícola, Sandoval Íñiguez dijo que los ministros de la Suprema Corte fueron “maiceados” por el Jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, para aceptar la nueva ley de adopción.

El prelado no se refirió a las 30 monedas de Judas o al plato de lentejas con que Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú. Usó un ultraje de corral. Esto lesiona más a su investidura que a su adversario.

“La verdad es un criado torpe que rompe platos mientras limpia”, escribió Karl Kraus. A veces las revelaciones incomodan. ¿Dónde están las del Cardenal? Los ministros le parecen gallinas ávidas de ilícito maíz. ¿De qué pruebas dispone?

Sería interesante hacer una antología de las comparaciones demenciales que nuestra vida pública ha presenciado en los últimos años. Varias de ellas fueron recogidas por Carlos Monsiváis en “El Estado laico y sus malquerientes”.

El 20 de abril de 2007, Carlos Abascal, ex Secretario de Gobernación, opinó que “un pobre es un aborto de la vida”. El desprecio que emana de esta frase fue complementado por una paranoica visión de la despenalización del aborto: “El País se encuentra frente al germen de una dictadura. Hitler no le dio el derecho de vivir a los judíos, llegó al poder por la vía de la democracia y sus propuestas se aprobaron en el parlamento alemán por la mayoría de votos”.

En su arbitraria aplicación de la regla de tres, Abascal juzgó que una asamblea capaz de aprobar una ley que ofendía su concepción personal (y por lo tanto absoluta) de la vida era una asamblea nazi. ¿Es lo mismo el Holocausto que la interrupción del embarazo?

El fanatismo se opone al matiz y descalifica al que piensa diferente. De ahí que los promotores de la ley de adopción hayan sido equiparados con narcotraficantes.

Sandoval Íñiguez no fue tan flamígero ante los crímenes del padre Marcial Maciel, a contrapelo de las enseñanzas de Jesús, ignora el arrepentimiento. Su calumnia aguarda sentencia en tribunales.

En este México de oscurantismos se celebra el primer Congreso de Exorcistas y Auxiliares. El Polifórum Siqueiros es visitado por expertos en combatir al diablo y feligreses que a cambio de mil 600 pesos obtienen tips antidemonio. El acto fue inaugurado por Armando Colín Cruz, obispo de la arquidiócesis de México, y está bajo la dirección del sacerdote Pedro Pantoja, quien declaró: “Esto del new age, todo lo que es adivinación, astrología, espiritismo y todas las prácticas que se derivan de ahí, es una manera de abrir las puertas al diablo”. Entre esas derivaciones se encuentra “la homosexualidad”.

Urge que el Cardenal de Guadalajara sea exorcizado en el Congreso. El demonio suele apoderarse de la lengua. Si el prelado aprende a hablar mejor, se habrá obrado un milagro.”

Pues bien, con suma humildad y respeto escribí al señor Villoro de la siguiente manera:

Sr. Juan Villoro:

Paz y bien

Primero que nada déjeme decirle que es la primera vez que he leído su columna en el periódico El Norte y de antemano le pido una disculpa si el comentario que voy a hacer no corresponde a la realidad pues sé que sería muy injusto de mi parte juzgar su opinión o su trabajo si no le he seguido de cerca.

Leí su columna “Maíz y exorcismo” y me dejó un mal sabor de boca, de ninguna manera en contra su persona mas sí por el contenido de su artículo.

De entrada le comento (como de seguro ya lo dedujo) soy católico y respetuosamente a su persona le comparto que me sentí profundamente incómodo por la manera en como se expresó del asunto en cuestión, sobre todo por las referencias que tienen que ver con la Iglesia Católica.

Espero que para este momento siga leyendo esta carta, pues de la manera en como cita las opiniones de Carlos Abascal pareciera que por el hecho de ser católico la opinión de uno es automáticamente fanática, retrógrada y medieval.

Dicho esto sepa que el asunto del Cardenal Sandoval Íñiguez y de Marcelo Ebrard no me preocupó mucho cuando leí su artículo sino la manera en que aborda los asuntos.

Primero, se nota claro en su columna la postura anticatólica al mencionar la validez de la opinión de Fernando Savater casi solamente por el hecho de no ser católico.

Después pude ver claramente su disgusto (como el de mucha gente) por que la Iglesia se “mete” en asuntos que nada tienen que ver con su función.

Lo que hizo en su artículo fue solamente repetir lo que uno escucha infinidad de veces en las calles de personas con poco conocimiento de la historia y menos conocimiento del cristianismo.

Muchos, como Usted comprenderá, quieren que la Iglesia viva alienada de todo, y que solamente sea como un grupo social en donde se junte la gente que quiera a rezar y ya… Una pobre, muy pobre concepción del cristianismo y un desconocimiento total de la historia.

¿No será que a nadie le gusta que le digan qué es lo correcto hacer aunque sea para nuestro bien?

Siempre las críticas a la Iglesia son por cuestiones morales y no propiamente doctrinales. Y la típica cantaleta de los “doctos estadistas” es la de “¿La Iglesia que va a saber de esto? Que se dediquen a rezar” pues resulta que la Iglesia ha enfrentado, cuestionado, debatido todos los temas imaginables en lo moral, lo político y hasta lo económico. Me da risa con qué facilidad muchos critican las opiniones y consejos de la Iglesia… Es como si un niño de primaria criticara categóricamente las opiniones de un catedrático universitario de renombre.

Y como siempre, para darle fuerza a su opinión sacan al padre Maciel como si representara a la Iglesia y todo para mostrar en un tinte de derrota a la opinión de un Cardenal que antes que nada es persona y tiene tanto derecho a emitir su opinión como usted y yo, que es mexicano como usted y yo y que ni siquiera ha tenido oportunidad de defender su punto de vista cuando de manera burlona ya se ha visto juzgado por opiniones como la suya dejando solamente de manifiesto que ser católico es lo único que necesito para ser discriminado.

Me indignó mucho como se expresó de la opinión de Carlos Abascal respecto al aborto, por lo cual sin miramientos lo llamó fanático. ¿No tenemos los católicos el derecho de opinar sin recibir por ello burlas y desprecio? ¿Necesito ser ateo, filósofo o filántropo para opinar con validez?

Menciona que la Iglesia considera a la homosexualidad como del demonio… ¿Ha leído usted alguna vez los documentos de la Iglesia que hablan sobre la homosexualidad? Por lo visto no.

A mis alumnos siempre les digo que la diferencia entre un debate y una discusión de cantina es que en el debate los participantes son personas estudiadas, en la cantina opinan lo que ellos creen… muy popular el asunto.

Lo invito a que lea y estudie la postura de la Iglesia respecto a la homosexualidad antes de emitir una opinión.

Usted cita a Carlos Monsiváis y a Karl Krauss para burlarse de la Iglesia como si se tratara de un partido político, yo solamente pensé en Chesterton: Use el sentido común, recuerde que la Iglesia no busca votos… Si no sabe que busca puede darle una hojeada a la historia.

Gracias por su atención y le agradezco fraternalmente si leyó todo lo que escribí.

El pasado domingo 1 de agosto de 2010 la celebración eucarística me dió material para tres reflexiones. Una de ellas fue respecto a las palabras del Evangelio de Lucas 12, 13 – 21. Dice la Palabra que a Jesús estando entre la multitud se le acercó un hombre que le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿Quén me ha puesto como juez en la distribución de herencias?” Esta última frase me hizo pensar inevitablemente en la tan criticada “Teología de la liberación” y en las voces que constantemente buscan ponerle religión a los sitemas económicos dominantes al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Muchos ven en el Nuevo testamento y en los Hechos de los apóstoles reflejo de los ideales que persigue el comunismo. Ya el Papa Juan Pablo II en su momento había criticado esta postura de algunos sacderdotes, en especial de centro y Sur América. Y no es el punto discutir cuál sistema económico es el mejor sino que, estas posturas obedecen a una completa distorción de Cristo y su verdadero mensaje.

Al decir Jesús: “Amigo, ¿Quén me ha puesto como juez en la distribución de herencias?” me sonó como si dijera: ¿Por qué me quieren poner la camiseta de comunista o de capitalista? O tal vez ¿No ven que mi misión y mi mensaje tiene más trascendencia que la distribución de bienes? ¿No pueden resolver este punto ustedes solos? ¿Por que pedimos a Dios que distribuya mejor los bienes? ¿No hay acaso cosas más trascendentes de las cuales hablar con Dios?

Sobre el dinero y los bienes materiales Jesús es muy claro: “No andeis preocupados diciendo ¿Qué vamos a comer? ¿Qué vamos a beber? ¿Con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los que no conocen a Dios; Pues ya sabe vuestro Padre celestial que teneis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y toda esas cosas se os darán por añadidura.” (Mt 5, 31- 33)

Respecto a la distribución de los bienes en los Hechos de los apóstoles se ve cómo la única regla para esto era el amor (He 2, 44-46). No se habla de cantidades, solamente se dice que si alguien padece necesidad no hay que abandonarlo, hay que poner nuestros bienes a disposición de la comunidad, sin atesorar, sin acumular en vano. (Lc 12, 21-31)

No me afane Señor demasiado por los bienes y comodidades terrenos. No me estorbe lo que has tenido bien a darme en mi camino hacia tí. No me des mas que aquello que me ayude en mi camino a la santidad.

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“La moral de una iglesia no puede ser el fundamento de una ley” Estas son palabras del Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard para responder a las demandas de quienes se oponen a las modificaciones que los legisladores acaban de hacer al código de Derecho Civil en donde se permiten las uniones homosexuales y se deja la puerta abierta a la adopción de infantes. Junto con estas acciones se ha anunciado la creación de un hotel gay que generaría muchos empleos y traería mucho turismo el cual eventualmente crearía un jugoso flujo de capital al Distrito Federal. Bueno, hay mucho por comentar en esto… tiene mucho que ver con las funciones de un gobierno y hasta donde son justificables sus acciones con tal de obtener un beneficio económico. Bajo la eterna cantaleta de la no discriminación y la libertad que todos tienen de pensar diferentes se permiten y no solo eso, se promueven acciones que desvirtúan y atentan directamente el fundamento de la sociedad, esa sociedad que se supone deberían estar cuidando. Es algo así como si yo como padre de familia dejara que mis hijos jugaran a la ruleta rusa por no atentar a su libertad que tienen de divertirse como mejor les parezca.

Por otro lado está el trasfondo económico. Tal parece que los legisladores del DF prefieren obtener beneficios económicos con el turismo gay a costa de las familias mexicanas que no quieren que sus hijos sean testigos de escenas “gay” que seguramente se practicaran abiertamente por las calles. ¿No se está violando el derecho de estas familias? ¿No se les está dañando su libertad? A propósito de esto, en la escuela de Derecho a mí me enseñaron que las fuentes del Derecho son tres: La ley, la costumbre y la jursiprudencia. En todas ellas (le guste o no al señor Ebrard) se refleja (o se debe reflejar) la moral del pueblo que se está regulando. ¿No es importante antes de siquiera proponer estos cambios pensar cuál es la moral del pueblo? Aunque no les parezca, la moral del pueblo de México está profundamente fundamentada en el cristianismo, moral que le ha dado al país mucha de su identidad en especial en lo que se refiere a la unidad que caracteriza a la familia mexicana. Pero con tal de obtener beneficios económicos se pasa por alto ala moral del pueblo, no de una iglesia. Es triste que esté sucediendo a nivel jurídico lo que anteriormente comentaba en este blog sobre lo rentable que podía resultar la homosexualidad. Al parecer, el capitalismo se impone y la única ley que siguen los legisladores es la Ley de la oferta y la demanda. El Sr. Ebrard dice: “La moral de una Iglesia no puede ser ley para el mundo” yo le respondo, “La ley de la oferta y la demanda de ningún modo puede ser moral para el mundo”


Obama y Benedicto XVI

Author: Azael Cruz

Obama y Benedicto XVI

El día de hoy El Papa Benedicto XVI y el presidente de Estados Unidos, Barack Obama se reunieron en el Vaticano según me informé en La Crónica y en ACI Prensa.

Este encuentro sonaba un poco polémico pues sabemos de la postura del presidente de Estados Unidos a favor del aborto.

Ambas agencias de noticias relatan brevemente el encuentro pero de manera diferente.

La Crónica dice que Obama Promete a Benedicto XVI que va a reducir el número de abortos en el país. Cuando leí eso me dio mucho gusto y pense: ¿Realmente lo cumplirá?

Pero cuando leí la noticia en ACI Prensa, agencia católica, no menciona dicho detalle. Si hubiera sido claro esta declaración por parte de Obama creo que ACI Prensa sería la primera en mencionarlo y sin embargo dice que no se conocen muchos detalles aún de dicha reunión.

Lo que sí se sabe es que el punto sí se platicó, ya que el Papa le obsequió una copia del documento: “Dignitas Personae” que trata del punto de vista de la Iglesia en temas de bioética.

También le regaló una copia de la última encíclica del Papa “Caritas in veritate” de la que hablaré en un futuro post.

Espero que lo que dice La Crónica sea cierto y que por mera prudencia ética ACI Prensa no haya confirmado dicho dato.

No dudo que el Papa haya sido claro en el punto y por los comentarios de éste al terminar la reunión podemos asumir que realmente Obama se mostró dispuesto a hacer algo en este rubro.

Dios quiera que el Sr. Obama por humanidad haga caso a las observaciones de la Iglesia y defienda la dignidad de las personas (de todas) sin importar su credo o condición, nacidos o no nacidos aún.


Lo que nos queda

Author: Azael Cruz

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Al final de estas elecciones tenemos nuevos gobernantes. Nos queda solamente orar por ellos. Sea el candidato que queríamos o no, es importante que oremos por ellos.

Hay que orar no por que nos caigan bien, sino por que el poder corrompe.

Simplemente, cuando yo era director de una preparatoria y carreras profesionales no se imaginan la cantidad de ofrecimientos, regalos y favores que me llegaban para que diera un título o ayudara con alguna calificación.

Imagínense la cantidad de tentaciones a las que son sometidos nuestros gobernantes día a día.

Dios guarde a todos los candidatos que resultaron electos de sucumbir ante las tentaciones del poder.

Una llamada a la cordura

Author: Azael Cruz

mundo

En ocasiones esto de las elecciones enciende un apasionamiento digno de una final de fútbol y a veces eso se vuelve peligroso.

Estamos a unas horas de las elecciones y solo le pido a Dios no haya ningún evento violento y que nos ayude a todos a no perder la proporción de las cosas, pues sin importar partidos o doctrinas todos queremos un mundo mejor y debemos respetar la libertad que tenemos de disentir en el modo en que lo buscamos. Sin importar por quien votemos no hay que olvidar que todos vamos en el mismo barco.