Archive for the ‘La noticia comentada’ Category

El mundo sin internet

Author: Azael Cruz

Con todo esto de la ley SOPA que restringirá en caso de ser aprobada, el manejo de información en internet, me he puesto a pensar en el mundo antes del internet.

 

Sé que para los jóvenes esto será muy difícil de imaginar pues ya cuando eran niños el mundo se estaba configurando al modo que es hoy, es decir, “on line”. Pero para quienes somos de la famosa “Generación X” no es tan difícil recordarlo. Lo difícil es pensar cómo vivíamos sin muchas de las herramientas que hoy consideramos casi vitales.

 

Les puedo contar a las generaciones más jóvenes que un mundo sin internet no es tan malo. Muchas cosas se disfrutaban de manera más auténtica o al menos así nos parecía a los de mis tiempos tal vez, por no tener todas las opciones que los jóvenes de hoy tienen.

 

Entiendo perfectamente la preocupación de los jóvenes pues eso implicaría un cambio radical de su mundo y del modo en como interactúan con él.

 

Sobre mi opinión de la ley SOPA diré que cualquier acto virtuoso que se hace obligado no es más que una inmoralidad disfrazada.

Casino Royale

Author: Azael Cruz

La semana pasada fuimos testigos de un hecho que nos dejó fríos.

Cuando pensamos que la situación no podía ponerse peor la catástrofe moral que hemos venido padeciendo alcanzó un nuevo nivel cobrando de tajo la vida de más de sesenta personas según datos oficiales.

Aún hay gente que ante estos hechos se toma el tiempo de detenerse y quejarse ante Dios con la única pregunta que se les viene a la mente: “¿Por qué?”

La respuesta es tan simple que hasta pena me da formular dicha pregunta. La verdad de todo esto es que los cristianos no hemos hecho nuestro trabajo como se debe.

La decadencia moral y cultural que sufrimos no es culpa del Estado únicamente. El Estado tiene desde luego gran parte de la responsabilidad pero los cristianos debemos tener la capacidad de construir un mundo mejor aún a pesar de los estados y gobiernos.

Así que no pierdo tiempo tampoco hablando de la corrupción ni de la falta de responsabilidad de los gobernantes. Hablaré solamente de lo que me corresponde a mí.

Es sencillo deslindarse de todo tipo de responsabilidad cuando suceden estas tragedias pero hay que entender que se trata de la factura que se cobra a una sociedad que entra en decadencia por la ausencia de una correcta escala de valores cívicos y familiares y en esto como comunidad que somos todos llevamos parte de responsabilidad.

Con facilidad mentimos, insultamos, engañamos, gritamos, tiramos basura, maltratamos lo ajeno y lastimamos concientemente a los demás y lo peor es que enseñamos a nuestros hijos y a los más jóvenes a ser del mismo modo. Así es como se comienza a construir una sociedad autodestructiva; desde la autodestrucción de la familia misma.

Señalar es sencillo, asumir responsabilidades es duro y requiere madurez.

Debo pensar en eso cuando reflexiono sobre mi trato con los demás.

¿Hasta dónde tendrá repercusiones mi conducta o mis omisiones?

Siempre habrá alguien observándote. ¿Qué ejemplo estás dejando al mundo de ti mismo?

¿Eres así por que te trataron mal en el pasado? ¿Eres así por que recibiste malos ejemplos?

Ok, tal vez tengas razón, pero yo te diría y me digo a mi mismo: ¿No crees que ya eres lo suficientemente mayor como para decidir hacer lo correcto a pesar de tu pasado?

Oremos por nuestros gobernantes.
Oremos por la conversión de quienes siembran elterror.
Oremos por la paz. Vivamos la paz.
Oremos por nosotros mismos.

Juay de rito

Author: Azael Cruz

Siendo sincero, Joaquín López Dóriga nunca fue santo de mi devoción. Aún así no puedo negar que es una personalidad de gran influencia por su constante presencia en los medios y por su trayectoria envidiable para muchos periodistas.

Si se trata de algún evento relevante sea deportivo, político o de espectáculos a él le encanta cubrir la nota.

Tan respetable es su labor que le apodan “El teacher”. Seguramente todo joven periodista tiene mucho que aprender del teacher.

Pero todo su trabajo, su impecable, o casi impecable carrera periodística, todos sus años de trabajo, arduo sin lugar a dudas, todos los riesgos que pasó como corresponsal de guerra, todo se vino abajo en unos segundos y ni toda su experiencia le salvó de esa desafortunada entrevista con el actor británico Anthony Hopkins.

Todos escuchamos la noticia y muchos reímos por el espontáneo “Juay de rito?” de López Dóriga. No cabe duda de que el pez por su boca muere.

Después de que terminé de reír y que superar la pena ajena que me dió este infortunio del comunicador más importante de México, me puse a reflexionar que esto le puede pasar a cualquiera sin importar lo preparado que se sienta.

Perdón, Sr. López Dóriga por reirme y muchas gracias por esta gran enseñanza.

Ayúdame Señor a ser humilde en todo momento, pues todo lo que sé, se lo debo a alguien más y todo lo que tengo y soy te lo debo a tí ¿De dónde pues me viene tanta soberbia?

– Bendiciones

Dentro de este ambiente de constante violencia que se respira en las calles lo que más me asusta es la triste consecuencia que esto está dejando en nuestra juventud.

Escucho con alarma comentarios cada vez más frecuentes de jóvenes y niños que quieren o ven como una mejor opción unirse al crimen organizado.

Los espejismos materiales que les presenta este mundo hedonista los cautiva y aunado a la “facilidad” con las que el crimen organizado promete todos los placeres posibles no es de extrañarse que nuestra juventud comience a ver esto como una posibilidad.

Además, el Estado no parece poder detener al crimen organizado haciendo ver que no vivimos en un Estado de Derercho sino en una anarquía disfrazada. Los jóvenes comienzan a ver a los sicarios como una especie de Robin Hood.

Por otro lado, el Estado parece no poder solucionar problemas clave como el desempleo o el detener la corrupción laboral cuestión que para muchos hace muy atractivo la opción de los criminales que no dudan en aprovechar la ocasión para sumar a sus filas jóvenes que terminarán siendo carne de cañón.

Aún sabiendo esto muchos jóvenes prefieren ello a las carencias que trae el “ser honestos”. He escuchado que prefieren morir jóvenes y violentamente pero pasarsela bien mientras llega la muerte.

Esto es tristemente alarmante.

Pero esto ha sucedido por que hemos sacado a Dios de la ecuación y así el resultado nunca será el correcto.

Sin Dios en las familias, en la escuela, en la moral de los supuestos “valores universales”, en la política y en las leyes es imposible que salgamos avantes.

Mostremos a nuestros jóvenes lo que es vivir con valores cristianos. Mostremos lo hermoso que es vivir en comunión con Dios.

Partricipemos activamente con nuestra comunidad y oremos por nuestros gobernantes para que opten y luchen por lo mejor.

Hay ambientes que ciertamente no suenan para nada a algo cristiano.

Si hablamos de política o de derecho difícilmente encontramos espacio para el cristianismo.

Si algún cristiano trata de incursionar en estos campos sufrirá de perpetua persecución.

Los culpables de que el cristianismo haya sido expulsado de estos ámbitos somos primero que nada nosotros.

Hemos permitido que Cristo haya sido expulsado de la política y la justicia social sucumbiendo bajo los argumentos de un mal entendido Estado laico con lo cual solamente hemos permitido toda clase de inmoralidad en nuestras leyes y en nuestra sociedad.

Lo más triste es que ni siquiera luchamos por hacer presencia en estos ambientes y hemos dejado que se nos maneje con un declarado y agresivo paganismo muy contrario a los valores cristianos.

La Política y el Derecho no deben ser ajenos a nuestro vivir como cristianos. Justamente el domingo pasado en misa pensaba en esto durante la lectura del libro de Isaías en el capítulo 56 en donde dice textualmente “Velen por los derechos de los demás, practiquen la justicia”.

Si como sociedad nos comprometemos a vivir estos valores y a denunciar todo abuso contra la dignidad de los seres humanos y la familia podremos frenar esta terrible tendencia.

En el estado actual de las cosas incursionar en estos ámbitos de la Política y el Derecho es prácticamente arriesgarse a ser mártir.

¡Cómo necesitamos de mártires!

Últimamente nuestro Estado (Nuevo León) se ha visto abatido por una serie de hechos violentos que nos han sacudido a todos a tal punto que antes de salir a la calle lo pensamos más de dos veces sin importar cuál sea nuestro destino.

En ocasiones nos sentimos inseguros incluso en nuestros hogares.

A todos ya nos ha tocado algún incidente o estar verdaderamente cerca de alguno, ya sea una balacera, un lanzamiento de granada, un bloqueo, un asesinato o algún evento de histeria colectiva.

Además de estar aterrorizados y paralizados nos encontramos indignados con nuestras autoridades.

Todo esto vino a mi mente justo el pasado domingo cuando en la celebración de la misa leímos el segundo capítulo de la primera carta de San Pablo a Timoteo en donde dice textualmente “Te ruego hermano, que ante todo se hagan oraciones, plegarias, suplicas y acciones de gracias por todos los hombres, y en particular, por los jefes de Estado y las demás autoridades, para que podamos llevar una vida tranquila y en paz, entregada a Dios y respetable en todo sentido.”

Después de leer esto no pude evitar pensar en las repetidas ocasiones en que critico sin reparo las acciones u omisiones de quienes nos gobiernan. Claro que lo más sencillo del mundo es criticar a nuestros gobernantes pero en veredad ¿Cuántas veces oro por ellos? La carga que tienen que llevar es grande y aunque muchas de sus acciones pueden parecerme censurables necesitan ciertamente de nuestras oraciones ahora más que nunca.

Tampoco pude evitar pensar en Santo Tomás Moro quien a pesar de no estar de acuerdo con la manera de obrar o de pensar de el rey Enrique VIII siempre oraba por él y no andaba criticándolo.
Yo tan acostumbrado a criticar a las autoridades ahora debo morderme la lengua y en lugar de ello orar en silencio.

Hoy por mañana como raras veces leí el periódico. Me topé entonces con la opinión de Juan Villoro que si les soy sincero jamás lo había leído.

El tema del artículo era referente a las declaraciones, dimes y diretes, demandas y contrademandas entre Marcelo Ebrard y el Cardenal Juan Sandoval Íñiguez a causa de la polémica desatada en relación de las adopciones por parte de las personas que sufren de homosexualidad.

Después de leerla no pude evitar las ganas de escribir al señor Villoro un correo electrónico con mi opinión al respecto. Antes de compartirles lo que escribí al señor Villoro voy a reproducir su columna que hoy lleva el título de “Maíz y exorcismo”:

“De Moisés a Harry Potter, pasando por Superman, la cultura registra hijos adoptivos de éxito.

El tema ha vuelto a las revueltas aguas mexicanas, enfrentando a la Iglesia y al gobierno del Distrito Federal. No se debate la posibilidad de adoptar, sino que lo hagan personas del mismo sexo.

En todo asunto novedoso las discusiones deben ser bienvenidas. Muchas veces, los mejores argumentos contra una norma surgen de quienes parecían predispuestos a aceptarla.

El filósofo Fernando Savater, a quien nadie puede regatearle méritos de posturas liberales ante el aborto, la libertad sexual o las drogas, considera que la adopción por personas del mismo sexo cancela la doble filiación en que se basa el acervo simbólico de los individuos. Al suprimir a la madre o al padre se violenta ese derecho. Según Savater, la civilización que preconiza la reproducción responsable no puede planear huérfanos.

Personas muy cercanas a Savater en materia política, como Álvaro Pombo y Mario Vargas Llosa, discrepan de él en este punto. ¿Qué sucede cuando se pasa de la discusión a la formulación de leyes? Cuestionado al respecto por la revista Zero, Savater respondió: “¿Qué luego las leyes lo van a asumir?, pues yo me plegaré, pero si me preguntas si me parece una inmoralidad, te diré que sí”.

El filósofo razona sus posturas y estimula la reflexión; al mismo tiempo, acata una ley general que repudia como individuo. La convivencia civilizada depende de este gesto.

Tal vez el asunto no debería preocuparnos tanto. Como ha señalado Germán Dehesa, en México los trámites de adopción tardan tanto, que cuando el niño llega a su nueva casa ya es mayor de edad.

Por desgracia, el Cardenal de Guadalajara, Juan Sandoval Íñiguez, y el vocero de la arquidiócesis de México, Hugo Valdemar, cedieron a las descalificaciones que desde hace tiempo dominan la política nacional.

En su más reciente incursión en el género de la invectiva agrícola, Sandoval Íñiguez dijo que los ministros de la Suprema Corte fueron “maiceados” por el Jefe de gobierno del Distrito Federal, Marcelo Ebrard, para aceptar la nueva ley de adopción.

El prelado no se refirió a las 30 monedas de Judas o al plato de lentejas con que Jacob compró la primogenitura de su hermano Esaú. Usó un ultraje de corral. Esto lesiona más a su investidura que a su adversario.

“La verdad es un criado torpe que rompe platos mientras limpia”, escribió Karl Kraus. A veces las revelaciones incomodan. ¿Dónde están las del Cardenal? Los ministros le parecen gallinas ávidas de ilícito maíz. ¿De qué pruebas dispone?

Sería interesante hacer una antología de las comparaciones demenciales que nuestra vida pública ha presenciado en los últimos años. Varias de ellas fueron recogidas por Carlos Monsiváis en “El Estado laico y sus malquerientes”.

El 20 de abril de 2007, Carlos Abascal, ex Secretario de Gobernación, opinó que “un pobre es un aborto de la vida”. El desprecio que emana de esta frase fue complementado por una paranoica visión de la despenalización del aborto: “El País se encuentra frente al germen de una dictadura. Hitler no le dio el derecho de vivir a los judíos, llegó al poder por la vía de la democracia y sus propuestas se aprobaron en el parlamento alemán por la mayoría de votos”.

En su arbitraria aplicación de la regla de tres, Abascal juzgó que una asamblea capaz de aprobar una ley que ofendía su concepción personal (y por lo tanto absoluta) de la vida era una asamblea nazi. ¿Es lo mismo el Holocausto que la interrupción del embarazo?

El fanatismo se opone al matiz y descalifica al que piensa diferente. De ahí que los promotores de la ley de adopción hayan sido equiparados con narcotraficantes.

Sandoval Íñiguez no fue tan flamígero ante los crímenes del padre Marcial Maciel, a contrapelo de las enseñanzas de Jesús, ignora el arrepentimiento. Su calumnia aguarda sentencia en tribunales.

En este México de oscurantismos se celebra el primer Congreso de Exorcistas y Auxiliares. El Polifórum Siqueiros es visitado por expertos en combatir al diablo y feligreses que a cambio de mil 600 pesos obtienen tips antidemonio. El acto fue inaugurado por Armando Colín Cruz, obispo de la arquidiócesis de México, y está bajo la dirección del sacerdote Pedro Pantoja, quien declaró: “Esto del new age, todo lo que es adivinación, astrología, espiritismo y todas las prácticas que se derivan de ahí, es una manera de abrir las puertas al diablo”. Entre esas derivaciones se encuentra “la homosexualidad”.

Urge que el Cardenal de Guadalajara sea exorcizado en el Congreso. El demonio suele apoderarse de la lengua. Si el prelado aprende a hablar mejor, se habrá obrado un milagro.”

Pues bien, con suma humildad y respeto escribí al señor Villoro de la siguiente manera:

Sr. Juan Villoro:

Paz y bien

Primero que nada déjeme decirle que es la primera vez que he leído su columna en el periódico El Norte y de antemano le pido una disculpa si el comentario que voy a hacer no corresponde a la realidad pues sé que sería muy injusto de mi parte juzgar su opinión o su trabajo si no le he seguido de cerca.

Leí su columna “Maíz y exorcismo” y me dejó un mal sabor de boca, de ninguna manera en contra su persona mas sí por el contenido de su artículo.

De entrada le comento (como de seguro ya lo dedujo) soy católico y respetuosamente a su persona le comparto que me sentí profundamente incómodo por la manera en como se expresó del asunto en cuestión, sobre todo por las referencias que tienen que ver con la Iglesia Católica.

Espero que para este momento siga leyendo esta carta, pues de la manera en como cita las opiniones de Carlos Abascal pareciera que por el hecho de ser católico la opinión de uno es automáticamente fanática, retrógrada y medieval.

Dicho esto sepa que el asunto del Cardenal Sandoval Íñiguez y de Marcelo Ebrard no me preocupó mucho cuando leí su artículo sino la manera en que aborda los asuntos.

Primero, se nota claro en su columna la postura anticatólica al mencionar la validez de la opinión de Fernando Savater casi solamente por el hecho de no ser católico.

Después pude ver claramente su disgusto (como el de mucha gente) por que la Iglesia se “mete” en asuntos que nada tienen que ver con su función.

Lo que hizo en su artículo fue solamente repetir lo que uno escucha infinidad de veces en las calles de personas con poco conocimiento de la historia y menos conocimiento del cristianismo.

Muchos, como Usted comprenderá, quieren que la Iglesia viva alienada de todo, y que solamente sea como un grupo social en donde se junte la gente que quiera a rezar y ya… Una pobre, muy pobre concepción del cristianismo y un desconocimiento total de la historia.

¿No será que a nadie le gusta que le digan qué es lo correcto hacer aunque sea para nuestro bien?

Siempre las críticas a la Iglesia son por cuestiones morales y no propiamente doctrinales. Y la típica cantaleta de los “doctos estadistas” es la de “¿La Iglesia que va a saber de esto? Que se dediquen a rezar” pues resulta que la Iglesia ha enfrentado, cuestionado, debatido todos los temas imaginables en lo moral, lo político y hasta lo económico. Me da risa con qué facilidad muchos critican las opiniones y consejos de la Iglesia… Es como si un niño de primaria criticara categóricamente las opiniones de un catedrático universitario de renombre.

Y como siempre, para darle fuerza a su opinión sacan al padre Maciel como si representara a la Iglesia y todo para mostrar en un tinte de derrota a la opinión de un Cardenal que antes que nada es persona y tiene tanto derecho a emitir su opinión como usted y yo, que es mexicano como usted y yo y que ni siquiera ha tenido oportunidad de defender su punto de vista cuando de manera burlona ya se ha visto juzgado por opiniones como la suya dejando solamente de manifiesto que ser católico es lo único que necesito para ser discriminado.

Me indignó mucho como se expresó de la opinión de Carlos Abascal respecto al aborto, por lo cual sin miramientos lo llamó fanático. ¿No tenemos los católicos el derecho de opinar sin recibir por ello burlas y desprecio? ¿Necesito ser ateo, filósofo o filántropo para opinar con validez?

Menciona que la Iglesia considera a la homosexualidad como del demonio… ¿Ha leído usted alguna vez los documentos de la Iglesia que hablan sobre la homosexualidad? Por lo visto no.

A mis alumnos siempre les digo que la diferencia entre un debate y una discusión de cantina es que en el debate los participantes son personas estudiadas, en la cantina opinan lo que ellos creen… muy popular el asunto.

Lo invito a que lea y estudie la postura de la Iglesia respecto a la homosexualidad antes de emitir una opinión.

Usted cita a Carlos Monsiváis y a Karl Krauss para burlarse de la Iglesia como si se tratara de un partido político, yo solamente pensé en Chesterton: Use el sentido común, recuerde que la Iglesia no busca votos… Si no sabe que busca puede darle una hojeada a la historia.

Gracias por su atención y le agradezco fraternalmente si leyó todo lo que escribí.

secuestro del avión de aeroméxico

Por sorpresa nos tomaron los actos terroristas del pastor boliviano José Marc Flores Pereira quien este miércoles 9 de septiembre secuestró un avión de aeroméxico que salió del aeropuerto internacional de Cancún cerca del mediodía.

El atentado fue solo una farsa, ya que el secuestrador no tenía realmente explosivos y sólo quería la atención del presidente para comunicarle sobre una revelación que dijo recibir la cual contenía una advertencia sobre un supuesto terremoto o catastrofe que afectaría a México.

Dijo Flores Pereira que buscaba anunciar un mensaje de Jesucristo y que sus cómplices eran el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

Flores Pereira dijo que la fecha de dicha catástrofe era este día por ser el 09, del mes 09 del año 09 y que si lo vemos al revés da el número de la bestia: 666.

También mencionó el pastor boliviano que México tiene a Satanás bajo (more…)

Muere Antonio Nazareth

Author: Azael Cruz

el texano

El pasado sábado (como es casi tradición) en casa de mis padres, fuimos testigos de una función de box que el día de hoy termina en tragedia.

Muere Antonio “El texano” Nazareth después de una aguerrida pelea con Omar Chávez hijo del famoso boxeador Julio César Chávez. Antonio propinó y recibió repetidos y fuertes golpes en la cabeza durante el combate, golpes que le produjeron un derrame cerebral que lo ha llevado hasta la muerte.

Esta muerte ha hecho que me cuestione las implicaciones morales que lleva el ser espectador pasivo de este tipo de deportes… de hecho, he estado cuestionándome sobre mi postura real frente a la violencia desde que vi la película “Funny games” de la que hablaré posteriormente.

Aunque todos sabemos que “los accidentes pasan” y que Antonio Nazareth era consciente de lo que hacía, a fin de cuentas lo que presenciamos fue la muerte en vivo de un ser humano… casi como cine snuff y nos emocionábamos frente al televisor en cada golpe que los peleadores se daban… posiblemente aplaudimos los golpes mortales.

¿Hasta dónde disfrazamos nuestra sed de violencia bajo el nombre de deporte?

Bendiciones


Fantasma de Jackson

Author: Azael Cruz

michael zombie

Ok, ahora resulta que el fantasma de Michael Jackson se pasea por Neverland y no dejo de sorprenderme cómo después de esto Michael Jackson sigue siendo noticia y bastante rentable. ¿Cuánto habrán sacado sus familiares y productores con su funeral?

Al pensar en todos sus compañeros del medio artístico que fueron a su funeral no dejo de preguntarme: ¿En dónde estaban todos esos amigos y familiares que lloraban en el funeral cuando Michael Jackson tuvo que enfrentar las demandas por abusos sexuales?

Si se paseara verdaderamente Michael por Neverland de seguro pensaría: ¡Hipócritas!