Feb
6
2012
El funeral más bonito
Author: Azael CruzHace apenas unos días que mi abuelita se fue de este mundo a la casa paterna. Fue algo muy difícil de asimilar pues pareciera que todos creíamos que mis abuelitos eran eternos pero no.
Sus últimos meses fueron muy complicados. Todo comenzó con una fuerte caída que solamente dejó de manifiesto que sus piernas ya no respondían como solían hacerlo. Luego todo se fue complicando más y más.

De pronto su ánimo decayó, no quería comer, ni moverse, ni hablar.
Esto la llevó al hospital en donde no cooperaba para nada para su mejora.
Gracias al amor prodigado por todos sus hijos fue respondiendo poco a poco hasta que la dieron de alta y regresó a casa.
De pronto todo fue cambiando y ella volvió a ser ella. Volvió a bromear, a reír, a platicar y a rezar.
Tuvo entonces una recaída y con profunda aceptación ingresó de nuevo al hospital. En cuestión de unos días expiró en profunda paz.
Mi tía que tuvo oportunidad de cuidarla un día antes de morir dijo que había pasado toda la noche despierta rezando el Santo Rosario una y otra vez. Durante su último día sucedió lo mismo. Con profunda paz (no nerviosa como solía estar) estuvo rezando todo el día.
Mi tío que le tocó cuidarla en sus últimos momentos también mencionó que rezaba sin parar el Rosario.
El rezo del Santo Rosario se interrumpió solamente cuando momentos antes de morir mi abuelita hizo una pausa para preguntarle a mi tío: ¿Quién es esa mujer tan hermosa? y después, expiró.
Creo que la última prueba que mi abuelita tuvo que pasar era aceptar su condición y abandonarse a la voluntad divina. Lo logró y de seguro ganó su corona bien merecida.
El funeral fue toda una experiencia. La gente era tanta que se llenaron dos salas de las capillas. Jamás vi tantas flores. Eran cerca de 20 coronas sin contar ramos y otros arreglos. Era impresionante.
La misa de réquiem también fue una experiencia muy especial. La calidez de toda la familia y amigos fue palpable.
Algo que siempre critiqué de mi abuelita era que cuando rezábamos el Rosario en navidad al final nos ponía a besar la imagen del Niño Dios. Lo malo era que tenía cerca de 5 y a TODOS nos lo ofrecía para besarlos. ¿Qué caso tenía besar a 5 imágenes del Niño Dios? Con una imagen bastaba. Sin embargo mi abuelita lo hacía por exceso de devoción. Imagino que al encontrarse con Jesús éste la llenó de besos, muchos besos, correspondiendo al gran amor que ella le mostró en este mundo.
Sep
30
2011
No hay mucho que explicar
Author: Azael CruzHablando de santidad, he escuchado muchos santos hablar al respecto muy atinadamente; como a San José María Escribá, La Madre Teresa de Calcuta, Santa Teresita de Lisieux, etc. Pero nunca había leído las palabras del Cardenal Newman que encontré en el libro “¿Podemos ser santos? de Frank Duff, fundador de la Legión de María.
En este libro El Cardenal Newman comenta:
“Si me pregunta que debe hacer para ser perfecto, yo le digo, primero no permanezca en la cama más del tiempo debido; dé sus primeros pensamientos a Dios; haga una visita al Santísimo Sacramento; diga el Ángelus devotamente; coma y beba para la gloria de Dios; rece bien el Santo Rosario; recójase; aleje los malos pensamientos; haga bien su meditación; examínese diariamente; acuéstese a tiempo, y será perfecto.”
Debe entenderse el término “perfecto” como sinónimo de “santo”.
Lo que dice el Cardenal Newman es muy aterrizado y cierto. Me queda claro qué hacer para vivir con santidad, pero en este mundo tan vertiginoso ¡Qué difícil se me antoja esta empresa! Desistiría si no fuera mandato expreso de Jesús que buscáramos la santidad:
Mateo 5:48
Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.
Respecto a la santidad pues, no hay mucho que explicar… ¡Hay mucho que hacer!
Jul
23
2011
Lo que Dios no espera de nosotros
Author: Azael CruzJesús nos trajo una novedad: Dios es nuestro Padre.
Lejos de la visión de juez implacable, común en la mentalidad judía de aquel tiempo, Jesús nos enseña a hablar con ternura y familiaridad con Dios.
“Abba” la expresión utilizada por Jesús es como decir “papito”.
Pues bien, este Padre amoroso que nos presenta Jesucristo sabe y quiere lo mejor para nosotros.
Yo, imperfecto, creo saber lo que es mejor para mi hijo de tan sólo dos años. Lo cierto es que también quiero lo mejor para él.
En ocasiones, en su vida sencilla como la de todo niño, mi hijo juega con cosas peligrosas o hace cosas que lo podrían perjudicar y no hace otras que podrían beneficiarlo.
Es entonces cuando yo como padre debo intervenir y guiarlo lo mejor posible.
Hay muchas cosas que por su edad aún no llega a comprender y es preciso privarlo de algo u obligarlo a algo. Entonces él llora y se enfada sin comprender el porqué se le privó de aquello que tanto le gustaba o porqué le obligo a hacer algo contra su voluntad.
En esos momentos yo no espero que mi hijo me comprenda. Sólo quiero que tenga confianza en mí.
Con Dios pienso, es algo bastante similar. El Señor, nuestro Padre amoroso, no espera que entendamos el porqué de su voluntad (eso es algo que rebasa nuestras capacidades) y sólo espera que tengamos confianza en Él, en su guía, en su mano amorosa.
Jul
20
2011
¿Por qué nos aferramos?
Author: Azael CruzCreo que es parte de nuestra naturaleza.
Buscamos como todo ser viviente la seguridad. Por instinto hasta los organismos más primitivos para garantizar su supervivencia pasan todo el tiempo buscando un refugio para sobrevivir.
En parte está bien. Aunque a veces perdemos un poco la dimensión de las cosas mientras buscamos estar seguros.
El problema es cuando nos aferramos a nuestra “seguridad” o a nuestro “espacio de confort”.
Por aferrarnos podríamos perder muchas oportunidades de crecimiento. De hecho, estoy convencido que aferrarnos a algo es la mejor manera de privarnos de algo mejor.
Es decir; aferrarnos a nuestro estilo de vida es la mejor manera de negarnos nosotros mismos la oportunidad de cambiar y ser mejores.
Jul
19
2011
La fe se prueba en el fuego
Author: Azael CruzSólo a través de las pruebas podemos fortalecernos y crecer.
Aún sabiendo esto ¡Cómo huímos de las pruebas!
A veces no tenemos muchas opciones mas que resignarnos de buen modo y con valentía sobrellevar las pruebas o desmoronarnos en nuestro temor a fracasar.
El miedo se está apoderando de muchos en mi ciudad pero ¿Qué tipo de fe es esa que no se atreve a superar al miedo?
Es justamente ahora que debemos ser hombres y mujeres de fe.
Sólo venciendo el temor caminaremos sobre las aguas.



