Archive for the ‘Comentarios al evangelio’ Category

Importancia de la sal

Author: Azael Cruz

Todos los sábados cuando era niño tenía una cita obligatoria con Cachirulo a las 9:00 a.m.


Enrique Alonso (Cachirulo) tenía un carisma especial de relatar cuentos infantiles. Por ello mi hermana y yo no nos perdíamos ni un capítulo mientras disfrutábamos del clásico hotcake que nos preparaba mamá cada sábado.

Uno de tantos cuentos que escuchamos en aquellas gloriosas mañanas fue uno que relataba la historia de tres hermanas hijas de un poderoso rey a las cuales cierto día su padre les cuestionó cuánto le amaban.

La mayor comparó su amor con joyas preciosas y bienes de todo tipo, cosa que agradó a su padre. La segunda comparó su amor con los majestuosos océanos y lo infinito del cielo. Su papá también estaba más que complacido con dicha respuesta.

La más chica de las tres le dijo a su papá: “Yo te quiero más que a la sal”. A dicha respuesta el desconcierto del rey fue notorio y acto seguido el desconcierto se convirtió en indignación. ¿La sal? ¿Qué clase de comparación era esa? ¡La sal es insignificante! ¡La sal carece de gran valor comercial! ¡A la sal se la lleva el viento con facilidad! ¿Cómo se le ocurre decir semejante cosa?

El rey encolerizado con su hija más pequeña le ordenó que dejara el castillo y que desapareciera para siempre de su vida.

No comprendiendo y embargada de tristeza, la princesa dejó el castillo, su riqueza y muy a su pesar, también renunció a su linaje para vivir prácticamente como indigente.

Las hermanas de la pequeña princesa también sintieron tristeza e indignación pero por la reacción de su padre, por lo cual decidieron darle una lección y ordenaron que toda comida que se le sirviera al monarca fuera sin sal.

El rey aún con el corazón endurecido, se puso furioso con los cocineros reales pues nunca había probado comida tan insípida como la que le acababan de servir.

Esta escena se repitió en varias ocasiones hasta que por fin el rey cayó en la cuenta de que había cometido un grave error exiliando a su hija.

Sin la sal los alimentos carecían de sabor y comer dejaba de ser un placer. Todo se volvía aburrido e insípido.

Comprendió las palabras de su hija menor cuando ésta le decía que lo amaba más que a la sal. Sin sal la vida carece de sabor y es aburrida.

Buscó a su hija, se disculpó y le devolvió su dignidad de hija.

Recordé este cuento por que el pasado miércoles tuve la maravillosa oportunidad de ver el programa “Abre una ventana” con Paola Rimada el cual se transmite por el canal Maria Visión.

Paola habló en esta ocasión sobre el hecho de ser sal de la tierra como lo pide el Señor.

La sal nos habla no sólo de darle sabor a las cosas sino, como mencionó Paola, de resaltar el sabor de las cosas; realzar su verdadero sabor. Esa es nuestra misión, ser sal. Ser sal es regresarle a la vida su verdadero sabor. Es desbordarse de amor e irradiar el gozo de saberse amado a todos los que nos rodean.

Hay que dar vida a la vida insípida de muchos y la mejor manera es dándole sabor a nuestra propia vida.

– Bendiciones

¿Tanto es lo que me falta?

Author: Azael Cruz


Después de leer el Evangelio según san Mateo 5, 38-48 me di cuenta de que siempre había pasado por alto una frase. Jesús nos habla de que el “ojo por ojo” famoso gracias al Código de Hammurabi, corresponde a una ley vieja e imperfecta y nos anima a actuar de manera muy contraria.

“Ama a tus enemigos”, “Ora por quienes te persiguen” … Esto es ciertamente muy difícil y contracultural. Pero lo desconcertante es que nunca me había dado cuenta que dice también: “No resistas al malvado” o en otra traducción “No hagas frente al malvado” ¿Qué? ¿Que me deje? O mejor dicho… ¿Quieres Señor que no haga violencia en absoluto al malvado? ¿Quieres que espere a que vengas a salvarme mientras dócilmente dejo que me maltraten? ¿Ese nivel de confianza es el que me estás pidiendo?.. ¿Tanto es lo que me falta?

– Bendiciones

El pasado domingo 1 de agosto de 2010 la celebración eucarística me dió material para tres reflexiones. Una de ellas fue respecto a las palabras del Evangelio de Lucas 12, 13 – 21. Dice la Palabra que a Jesús estando entre la multitud se le acercó un hombre que le dijo: “Maestro, dile a mi hermano que comparta conmigo la herencia”. Pero Jesús le contestó: “Amigo, ¿Quén me ha puesto como juez en la distribución de herencias?” Esta última frase me hizo pensar inevitablemente en la tan criticada “Teología de la liberación” y en las voces que constantemente buscan ponerle religión a los sitemas económicos dominantes al terminar la Segunda Guerra Mundial.

Muchos ven en el Nuevo testamento y en los Hechos de los apóstoles reflejo de los ideales que persigue el comunismo. Ya el Papa Juan Pablo II en su momento había criticado esta postura de algunos sacderdotes, en especial de centro y Sur América. Y no es el punto discutir cuál sistema económico es el mejor sino que, estas posturas obedecen a una completa distorción de Cristo y su verdadero mensaje.

Al decir Jesús: “Amigo, ¿Quén me ha puesto como juez en la distribución de herencias?” me sonó como si dijera: ¿Por qué me quieren poner la camiseta de comunista o de capitalista? O tal vez ¿No ven que mi misión y mi mensaje tiene más trascendencia que la distribución de bienes? ¿No pueden resolver este punto ustedes solos? ¿Por que pedimos a Dios que distribuya mejor los bienes? ¿No hay acaso cosas más trascendentes de las cuales hablar con Dios?

Sobre el dinero y los bienes materiales Jesús es muy claro: “No andeis preocupados diciendo ¿Qué vamos a comer? ¿Qué vamos a beber? ¿Con qué vamos a vestirnos? Que por todas esas cosas se afanan los que no conocen a Dios; Pues ya sabe vuestro Padre celestial que teneis necesidad de todo eso. Buscad primero el Reino de Dios y su justicia y toda esas cosas se os darán por añadidura.” (Mt 5, 31- 33)

Respecto a la distribución de los bienes en los Hechos de los apóstoles se ve cómo la única regla para esto era el amor (He 2, 44-46). No se habla de cantidades, solamente se dice que si alguien padece necesidad no hay que abandonarlo, hay que poner nuestros bienes a disposición de la comunidad, sin atesorar, sin acumular en vano. (Lc 12, 21-31)

No me afane Señor demasiado por los bienes y comodidades terrenos. No me estorbe lo que has tenido bien a darme en mi camino hacia tí. No me des mas que aquello que me ayude en mi camino a la santidad.

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El Evangelio del día de hoy, domingo 20 de septiembre de 2009 (Vigésimoquinto domingo del Tiempo Ordinario) es tomado de San Marcos capítulo 9, versos del 30 al 37.

Lo transcribo a continuación:

Al salir de allí atravesaron la Galilea; Jesús no quería que nadie lo supiera,
porque enseñaba y les decía: “El Hijo del hombre va a ser entregado en manos de los hombres; lo matarán y tres días después de su muerte, resucitará”.
Pero los discípulos no comprendían esto y temían hacerle preguntas.
Llegaron a Cafarnaún y, una vez que estuvieron en la casa, les preguntó: “¿De qué hablaban en el camino?”.
Ellos callaban, porque habían estado discutiendo sobre quién era el más grande.
Entonces, sentándose, llamó a los Doce y les dijo: “El que quiere ser el primero, debe hacerse el último de todos y el servidor de todos”.
Después, tomando a un niño, lo puso en medio de ellos y, abrazándolo, les dijo:
“El que recibe a uno de estos pequeños en mi Nombre, me recibe a mí, y el que me recibe, no es a mí al que recibe, sino a aquel que me ha enviado”.

Jesús nos invita a ser humildes. Sabe que una de las pasiones con la que el hombre que lidiar es la (more…)

Evangelio del 13 de Septiembre de 2009

El texto del Evangelio del 13 de septiembre de 2009, vigésimocuarto domingo del Tiempo Ordinario es tomado de San Marcos 8, 27 – 35 y lo transcribo a continuación:

27 Jesús salió con sus discípulos hacia los poblados de Cesarea de Filipo, y en el camino les preguntó: «¿Quién dice la gente que soy yo?».
28 Ellos le respondieron: «Algunos dicen que eres Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, alguno de los profetas».
29 «Y ustedes, ¿quién dicen que soy yo?». Pedro respondió: «Tú eres el Mesías».
30 Jesús les ordenó terminantemente que no dijeran nada acerca de él.
31 Y comenzó a enseñarles que el Hijo del hombre debía sufrir mucho y ser rechazado por los ancianos, los sumos sacerdotes y los escribas; que debía ser condenado a muerte y resucitar después de tres días;
32 y les hablaba de esto con toda claridad. Pedro, llevándolo aparte, comenzó a reprenderlo.
33 Pero Jesús, dándose vuelta y mirando a sus discípulos, lo reprendió, diciendo: «¡Retírate, ve detrás de mí, Satanás! Porque tus pensamientos no son los de Dios, sino los de los hombres».
34 Entonces Jesús, llamando a la multitud, junto con sus discípulos, les dijo: «El que quiera venir detrás de mí, que renuncie a sí mismo, que cargue con su cruz y me siga.
35 Porque el que quiera salvar su vida, la perderá; y el que pierda su vida por mí y por la Buena Noticia, la salvará
.

Este texto es muy profundo y se puede sacar muchísimo de él pero me limitaré a mencionar algunas cosas: (more…)

Jesús

El Evangelio de este domingo 6 de septiembre de 2009 es tomado de Marcos capítulo 7, versos del 31 al 37. Lo transcribo a continuación:

31 Saliendo de las tierras de Tiro, Jesús pasó por Sidón y, dando la vuelta al lago de Galilea, llegó al territorio de la Decápolis.
32 Allí le presentaron un sordo que hablaba con dificultad, y le pidieron que le impusiera la mano.
33 Jesús lo apartó de la gente, le metió los dedos en los oídos y con su saliva le tocó la lengua.
34 En seguida levantó los ojos al cielo, suspiró y dijo: “Effetá”, que quiere decir: “Abrete.”
35 Al instante se le abrieron los oídos, le desapareció el defecto de la lengua y comenzó a hablar correctamente.
36 Jesús les mandó que no se lo dijeran a nadie, pero cuanto más insistía, tanto más ellos lo publicaban.
37 Estaban fuera de sí y decían muy asombrados: “Todo lo ha hecho bien; hace oír a los sordos y hablar a los mudos.”

Este domingo me quedo con tres cosas: (more…)

Jesús

El texto del evangelio de este domingo 30 de agosto es tomado de San Marcos Capitulo 7, versos 1-8.14-15.21-23 y lo transcribo a continuación:

Los fariseos con algunos escribas llegados de Jerusalén se acercaron a Jesús,
y vieron que algunos de sus discípulos comían con las manos impuras, es decir, sin lavar.
Los fariseos, en efecto, y los judíos en general, no comen sin lavarse antes cuidadosamente las manos, siguiendo la tradición de sus antepasados;
y al volver del mercado, no comen sin hacer primero las abluciones. Además, hay muchas otras prácticas, a las que están aferrados por tradición, como el lavado de los vasos, de las jarras y de la vajilla de bronce.
Entonces los fariseos y los escribas preguntaron a Jesús: “¿Por qué tus discípulos no proceden de acuerdo con la tradición de nuestros antepasados, sino que comen con las manos impuras?”.
El les respondió: “¡Hipócritas! Bien profetizó de ustedes Isaías, en el pasaje de la Escritura que dice: Este pueblo me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí.
En vano me rinde culto: las doctrinas que enseñan no son sino preceptos humanos.
Ustedes dejan de lado el mandamiento de Dios, por seguir la tradición de los hombres”.
Y Jesús, llamando otra vez a la gente, les dijo: “Escúchenme todos y entiéndanlo bien.
Ninguna cosa externa que entra en el hombre puede mancharlo; lo que lo hace impuro es aquello que sale del hombre.
Porque es del interior, del corazón de los hombres, de donde provienen las malas intenciones, las fornicaciones, los robos, los homicidios,
los adulterios, la avaricia, la maldad, los engaños, las deshonestidades, la envidia, la difamación, el orgullo, el desatino.
Todas estas cosas malas proceden del interior y son las que manchan al hombre”.

En la lectura de este evangelio podemos ver un discurso de Jesús en cuanto lo que es la pureza, pero sobre todo sobre lo que es (more…)

Custodia, antigua Basílica de Guadalupe

El evangelio de este domingo es realmente muy bello.
Ha sido tomado del evangelio según San Juan (como las pasadas semanas) capítulo 6, versículos del 60 al 69 y lo transcribo a continuación:

60 Al escucharlo, cierto número de discípulos de Jesús dijeron: “¡Este lenguaje es muy duro! ¿Quién querrá escucharlo?”
61 Jesús se dio cuenta de que sus discípulos criticaban su discurso y les dijo: “¿Les desconcierta lo que he dicho?
62 ¿Qué será, entonces, cuando vean al Hijo del hombre subir al lugar donde estaba antes?
63 El espíritu es el que da vida, la carne no sirve para nada. Las palabras que les he dicho son espíritu y vida.
64 Pero hay entre ustedes algunos que no creen.”
Porque Jesús sabía desde el principio quiénes eran los que no creían y quién lo iba a entregar.
65 Y agregó: “Como he dicho antes, nadie puede venir a mí si no se lo concede el Padre.”
66 A partir de entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y dejaron de seguirle.
67 Jesús preguntó a los Doce: “¿Quieren marcharse también ustedes?”
68 Pedro le contestó: “Señor, ¿a quién iríamos? Tú tienes palabras de vida eterna.
69 Nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.”

En la reflexión del evangelio de la semana pasada ya les comentaba que la manera categórica con la que Jesús hablaba tendría sus consecuencias inmediatas. Su auditorio al entender que Jesús no bromeaba en cuanto a darnos a beber su sangre y a comer su carne se horrorizó y dijo que (more…)

pan vivo

El evangelio de este domingo 16 de agosto de 2009 (XX domingo del tiempo ordinario) continúa con el discurso de Jesús sobre el Pan de Vida y es esta una de mis partes favoritas de este discurso. Es tomado de San Juan Capítulo 6, versos del 51 al 58. Lo transcribo a continuación:

51 Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo. El que coma de este pan vivirá para siempre. El pan que yo daré es mi carne, y lo daré para la vida del mundo.”
52 Los judíos discutían entre sí: “¿Cómo puede éste darnos a comer carne?”
53 Jesús les dijo: “En verdad les digo que si no comen la carne del Hijo del Hombre y no beben su sangre, no tienen vida en ustedes.
54 El que come mi carne y bebe mi sangre vive de vida eterna, y yo lo resucitaré el último día.
55 Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida.
56 El que come mi carne y bebe mi sangre permanece en mí y yo en él.
57 Como el Padre, que es vida, me envió y yo vivo por el Padre, así quien me come vivirá por mí.
58 Este es el pan que ha bajado del cielo. Pero no como el de vuestros antepasados, que comieron y después murieron. El que coma este pan vivirá para siempre.

Este pasaje es hermoso, pero difícil de creer para nosotros como fue difícil de creer y de entender para la gente de aquel tiempo.

Los cristianos desde sus comunidades primitivas celebraban la “fracción del pan” lo que ahora conocemos como “Misa”. “Misa” viene de “Misión” ya que las celebraciones las terminaba diciendo el sacerdote a la asamblea: “Ite misa est” (algo así como “Vayan esta es su misión” invitando a la asamblea a cumplir con lo meditado en la palabra y en la celebración en general) Pero todos sabemos que la parte central de lo que ahora conocemos como misa es la comunión, es decir la fracción del pan.

Jesús, resucitado se aparece a los discípulos de Emaús y justamente lo reconocen al partir el pan. Leemos cómo desde los hechos de los apóstoles en delante se comenta reiteradamente que los discípulos de Jesús se reunían para la fracción del pan y San Pablo también comenta que el que se acerca de manera impura a la fracción del pan peca contra la carne y sangre de Cristo. La fracción del Pan era pues, el centro de su culto, el centro del ser y quehacer cristiano.

En aquel tiempo sonaba a canibalismo tal vez el discurso de Jesús, pues Jesús en esta ocasión no hablaba en parábolas ni con alegoría alguna, hablaba categóricamente es decir, lo que decía lo decía de manera literal tan y tan literal lo entendieron los judíos que comentaban horrorizados “¿Cómo puede éste darnos a comer carne?” Jesús, cuando no entendían algo decía cosas como “El que tenga oídos para oír, que oiga” o “¿Qué no entienden lo que digo” y explicaba aparte a sus discípulos, pero en este caso no es así, y no lo hizo por que en esta ocasión hablaba así, directo, categórico.

Si se dan cuenta, de los 8 versículos que componen la lectura del evangelio de este domingo en 7 (sí, siete veces) Jesús reitera que el que coma de ese pan (que es Él) tendrá vida eterna. Jesús fue insistente en su punto (el próximo domingo veremos cuáles serán las consecuencias de hablar tan categóricamente sobre el tema) y esta manera de hablar era escandalosa tanto para la gente de su tiempo como para nosotros.

Pensar que en cada consagración el pan (pequeña ostia) que eleva el sacerdote se convierte en el cuerpo de Cristo pues… tal vez en la Edad Media pero para nosotros, con tanta ciencia y computadoras… pues nos parece difícil… y que al probarla sepa igual que una ostia sin consagrar… y que me sienta igual… si. difícil de creer. Por eso muchos cristianos (de esos que hacen un dios a su medida) prefieren creer que lo que quiso decir Jesús fue de manera metafórica, algo así como si Jesús hubiera dicho: “Cuando coman de este pan hagan de cuenta que es mi cuerpo” y desgraciadamente para nuestra mente racional y analítica no fue así.

Jesús fue categórico: ” Mi carne es verdadera comida y mi sangre es verdadera bebida” más claro ni el agua.

Pero esta claridad representa grandes retos para el hombre de este siglo. Significa arriesgarnos a salir de nuestra mentalidad racional y desafiar todo concepto científico para aceptar esto como un milagro continuo fuera de todas nuestras mediciones y seguridades, fuera del alcance de nuestra ciencia, fuera del alcance de nuestros conceptos y entendimientos. Nos pide que creamos en lo intangible, lo inconmensurable… nos pide que sólo confiemos en su palabra.

Es difícil. Pero si parto en que creo en Dios, que Jesús es el hijo de Dios, que Jesús mismo es Dios y que todo lo que dijo ha sido verdad ¿Por que he de rechazar esta verdad? ¿Por que no la entiendo? ¿Por qué para aceptar algo insisto en que mi intelecto debe quedar satisfecho?

Cando pienso en todo esto recuerdo a María. Ella no entendía muchas cosas, mas nunca se impacientó, nunca exigió a Dios una explicación “en el momento”. Lo que no entendía lo dejaba simplemente en manos de Dios. Sabía de sus limitaciones y sabía que Dios sabe mejor que nadie lo que hace ¿Por que obsesionarse con comprender todo? Ella simplemente guardaba todo en su corazón (como lo dice Lucas en su evangelio) y esperaba con fe en Dios que las cosas se fueran revelando a su tiempo. Dios sabía cuando.

En lo personal, siempre me costó creer en este milagro pero creo. Creo en lo que Jesús ha dicho y me atrevo a renunciar a mis razonamientos para aceptar esta verdad de fe ciegamente.

Señor, enséñame a caminar en la oscuridad guiándome solamente de tu voz.


Evangelio del 9 de agosto de 2009

En el evangelio de este domingo 9 de agosto, Jesús continúa con su discurso del Pan de Vida.

Disculpen que en esta ocasión no pude encontrar el Evangelio de este día en video. Pueden escucharlo en el sidebar de este blog pueden o bien, si prefieren mejor leerlo se los transcribo:

Evangelio según san Juan: 6, 41-51

En aquel tiempo, los judíos murmuraban contra Jesús, porque había dicho: “Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo”, y decían: “¿No es éste, Jesús, el hijo de José? ¿Acaso no conocemos a su padre y a su madre? ¿Cómo nos dice ahora que ha bajado del cielo?”.

Jesús les respondió: “No murmuren. Nadie puede venir a mí, si no lo atrae el Padre, que me ha enviado; y a ése yo lo resucitaré el último día. Está escrito en los profetas: Todos serán discípulos de Dios. Todo aquel que escucha al Padre y aprende de Él, se acerca a mí. No es que alguien haya visto al Padre, fuera de aquel que procede de Dios. Ése sí ha visto al Padre.

Yo les aseguro: el que cree en mí, tiene vida eterna. Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y sin embargo, murieron. Éste es el pan que ha bajado del cielo para que, quien lo coma, no muera. Yo soy el pan vivo que ha bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Y el pan que yo les voy a dar es mi carne para que el mundo tenga vida”.

Continuando con el mismo tema, vemos como comienzan las primeras reacciones de quienes escuchan las palabras de Jesús al momento en que dice que Él es el pan vivo bajado del Cielo. La primera reacción ante estas revelaciones (que hasta este momento el auditorio de Jesús no termina de comprender) es una reacción de rechazo e incredulidad. Les choca que alguien de “casa” es decir, alguien conocido, que vive entre ellos, les comience a revelar quién es realmente… cuesta trabajo creer que Jesús a quien vieron crecer, jugar y trabajar como una persona normal, ahora diga que es el Pan Vivo bajado del Cielo.

Muchos de nosotros fuimos “medio evangelizados” de niños y ver imágenes y escuchar de Jesús se vuelve algo tan común que nos parece imposible (y tal vez hasta chocante) que Jesús realmente nos traiga la vida eterna. Que nuestra “familiaridad” con Jesús y el evangelio no nos lleve a comportarnos de manera incrédula. Hay quienes siguen todo lo que suene novedoso, todo lo que suene misterioso y arcano. Lo que suena a “familiar” y “conocido” nos provoca hastío y no le prestamos atención.

Debemos abrir bien nuestros oídos y nuestro corazón. Jesús sigue siendo la novedad y revolución en este mundo. Si nacimos en la novedad, debemos dar gracias y escuchar para darnos cuenta que lo que a veces vemos como novedad no son sino refritos de intentos fallidos de los seres humanos por encontrarle sentido a su existencia.